En este espacio se han publicado algunas referencias a teorías de la educación que imprimieron tendencias en los sistemas pedagógicos del mundo. En el Ecuador -aunque algunos niegan- si hay pensamiento educativo, desde Eugenio Espejo y sus notables contribuciones, hasta nuestros días. En el siglo XX, el profesor Emilio Uzcátegui marcó una ruta, a través de sus experiencias y libros que, curiosamente, tuvieron más acogida en el exterior que en su propia Patria.
Recordemos que todos, sin excepción, fuimos alumnos, y recibimos lecciones de profesores ilustres en sus cátedras, no solo por su sabiduría sino por sus métodos para abordar el difícil camino de las ciencias. Algunos docentes privilegiaron los contenidos de las “materias”, pero dejaron una siembra indeleble en nuestros espíritus.
¿La pedagogía es ciencia?
Es una pregunta pertinente porque algunos profesores -sobre todo en la Universidad- menosprecian a la pedagogía, pero con el concurso de las investigaciones sobre la enseñanza y el aprendizaje, y las relaciones con las neurociencias, la filosofía, la psicología, la sociología y las nuevas tecnologías, el cambio de paradigma se vislumbra en la sociedad del conocimiento.
La pedagogía tiene estatus de ciencia porque tiene teorías que la sustentan; objetos de estudio o ámbitos específicos de trabajo académico; objetivos, en relación a la cognición (pensar), a los valores humanos (sentir) y a las prácticas (aplicación de los conocimientos); contenidos otemas, en función de objetivos planteados y los grupos etarios; métodos que permiten la aplicación de los conocimientos en procesos de calidad con estándares, a través de una ciencia -la didáctica-; y sistemas de evaluación, hetero, auto y coevaluación por resultados o evidencias.
La obra de Uzcátegui
Emilio Uzcátegui publicó en 1964 el libro “Introducción a una Pedagogía Científica”, en 309 páginas. El autor califica con nobleza y humildad a su obra como “Introducción”, cuando, en rigor, se trata de un verdadero tratado de pedagogía, el más importante del siglo XX, un ícono de la pedagogía latinoamericana por sus notables contribuciones.
Gonzalo Rubio Orbe, otro pedagogo ecuatoriano destacado, subraya en la introducción que “todos los capítulos de esta obra tienen una finalidad concreta y permanente: darle a ella el carácter de científica. El concepto de Immanuel Kant -filósofo alemán del siglo XVIII, conocido por su influencia en la filosofía occidental-, según el cual ‘la pedagogía será ciencia o no será nada’, es la preocupación constante de Uzcátegui”.
El tratado de Uzcátegui consta de dos partes: El hombre, sujeto activo de la educación, y el proceso de la educación y sus grandes problemas. En la primera pasa revista de las tendencias universales sobre el ser humano en la naturaleza, los problemas raciales y étnicos y los períodos de la vida; las teorías y leyes de la evolución, la herencia y el influjo del ambiente; el organismo humano desde el punto de vista psicológico, los fundamentos del aprendizaje, la inteligencia y la personalidad, las instituciones sociales, y entre ellas, la educacional.
En la segunda parte, Uzcátegui aborda varios conceptos de educación, la educación como filosofía, ciencia, arte y técnica, y sustenta con originalidad las problemáticas emergentes: la educación somática, la educación idiomática, la educación científica, la educación social, la educación económica, la educación artística, la educación diferencial, y esbozos de una institución educativa moderna.
Aportes
Esta publicación debería formar parte de la actualización científica de todos los docentes país. Si bien los contenidos están contextualizados a los conocimientos de mediados del siglo XX, las experiencias del autor y sus enfoques son muy ricos para pedagogos y no pedagogos.
Un aspecto primordial del aporte de Emilio Uzcátegui es el reconocimiento de la pedagogía como ciencia, aspecto que se debe enfatizar en todos los procesos formativos de los profesores del Ecuador. En otras palabras: los apelativos de algunas Facultades de Ciencias de la Educación deberían reafirmarse, a través de la generación de proyectos de investigación científica sólidos y permanentes, tanto en pregrado como posgrado.
Otro punto ligado al anterior es el énfasis que se debe dar, junto a otros, al estudio y aplicación de los métodos científicos en todas las escuelas públicas, privadas y municipales del país. Esta carencia o debilidad se ha detectado en todas las evaluaciones de los estudiantes, en Lengua, Matemáticas y Ciencias, incluida la Prueba PISA-D, 2018.
La pedagogía como ciencia sería el marco conceptual y metodológico para delinear una política educativa pública, con el concurso todas las universidades del Ecuador, para crear un sistema de promoción y ejecución de proyectos de ciencias en las aulas. Les invito a revisar la propuesta publicada en esta columna:
Le interesa: La ciencia en las aulas