
Sí, cuando usted dice o escucha: “¡Wow!”, es una voz espontánea, alta y llena de energía que llena el salón, la clase, la tienda o el almacén. Porque el “¡Wow!”, es mucho más que una palabra. Es intraducible. Ahí, entonces, está el quid del asunto.
• Primera lección: un producto o servicio se acerca a la calidad cuando es “¡Wow!”.
• Segunda lección: un producto o servicio es de calidad cuando es “diferente” a otros que se hallan en el mercado. ¿Y cómo lograr la “diferencia” de un producto o servicio similar? No es fácil. Hay que trabajar fuerte –según los expertos-: se necesita mucho tiempo de transpiración y algunos minutos de inspiración para lograr un “¡Wow”!
• Tercera lección: ¿es posible lograr calidad con cantidad? Generalmente, se ha enseñado un equívoco: que a más cantidad menos calidad. Y esto no es cierto. Se puede masificar la producción y ofrecer calidad en bienes y servicios, con una condición: que sean “¡Wow!”
• Cuarta lección: ¿Y qué no es “¡Wow!”? Ya pueden imaginarse.
Uno de los enemigos del “¡Wow!”, es “Yo también”. Dicho, en otros términos: la calidad es única, inconfundible, por el olor –si se trata de una comida o un perfume-, por la presentación o la atención –si es una franquicia reconocida-, por la “diferencia” que lo hace “¡Wow!”.
El “Yo también” es la actitud de imitación, de parecerse a, de poner una tienda junto a otra tienda exitosa (una panadería junto a otra panadería, una heladería junto a otra heladería, por ejemplo). Como resultado, las dos tiendas… pierden. Porque no saben crear, fabricar, provocar… “¡Wow!”, es decir, un producto o servicio diferente.
La gente dice: “todo está por hacerse”. Solo falta algo: descubrir el “¡Wow!”. De lo contrario, seguirá siendo del montón, hará lo que otros hacen, pensará lo que otros piensan… y perderá como otros pierden. Y piérdase al decir: “Yo también”.
Recuerde: el “¡Wow!”, el verdadero “¡Wow!”, es la misma calidad expresada en una palabra, que puede ser de exclamación o de espanto, pero que, en esencia, es la respuesta perfecta a algo bien hecho, bien realizado, bien concebido y ejecutado.
El “¡Wow!”, no es necesariamente lo mejor. La razón es sencilla: todos dicen que producen lo mejor. Pero no es así porque todos, sin excepción, practican el “Yo también”. Entonces no son “¡Wow!”.
¿Hay “¡Wow!”, en educación? Excelente pregunta. El “¡Wow!”, es simplemente, “¡Wow!”. Y punto. Se es o no se es. Por eso, quien dice que es “¡Wow!”, en educación y no lo es, cae por su propio peso: es “Yo también”, es decir, un simple ladrido: “¡Guau!”.
Pienso si la educación prepara para ganar o perder, para humanizarse o para competir. O forma gente indiferente, complaciente y más de lo mismo: “bonsais humanos”, clones que se repiten, que egresan de nuestros centros de estudios… O gente capaz de ser sí mismo, gente buena, eficiente y solidaria. ¿Diferente? ¿Seres humanos “Wow”?
