
El escritor uruguayo Eduardo Galeano publicó una simpática obra con el título: “Patas arriba: la escuela del mundo al revés”. Allí describió con ironía la situación de la sociedad actual, que no solo no ha cambiado, si no ha empeorado en muchos aspectos.
En las siguientes líneas algunas reflexiones de mi autoría, en alusión a los nuevos escenarios que vivimos los ecuatorianos en pleno siglo XXI: ¿patas abajo?
Se habla con insistencia de la sociedad de plástico. Los investigadores han encontrado microplásticos en la tierra, los océanos y el aire que respiramos. Todo está contaminado, por obra y desgracia, de los derivados del petróleo, que están, inclusive, en nuestros órganos: el corazón, los riñones, los pulmones y también en los espermatozoides y los óvulos.
En el ámbito social y jurídico predominan las excepciones antes que las reglas. Pasó a la historia el famoso principio: “La excepción confirma la regla”. Y también otro enunciado Papiniano: “No hay pena ni delito sin ley”.
A propósito, es curioso verificar que las leyes procesales, al parecer, defienden los derechos de los victimarios y no de las víctimas.
El mundo ha cambiado; no cabe duda. Se ha instalado el odio y no la razón; la intolerancia y no el respeto a las diferencias; la impunidad y la inmunidad, y no la igualdad jurídica entre las personas; la indiferencia y no la participación; la crueldad y no la confianza; la mentira y no la verdad; la guerra y la muerte, y no la vida.
Pero no hay que ser negativos: la humanidad ha logrado avances extraordinarios en la ciencia, la cultura y las tecnologías; la esperanza de vida de las personas ha superado los 75 años de edad; la educación amplía su cobertura; y, los territorios de la conectividad se diversifican.
Colofón: el mundo PATAS arriba, podría invertirse; es decir, en PATAS abajo, si se sumerge los ciudadanos en un nuevo modelo de pensamiento… correcto: “que los de arriba piensen más en los de abajo”. Así de simple. Y que actúen en consecuencia.
Perdón: ¡Ya me puse trascendental!
