Niños huérfanos de La Comuna todavía claman por ayuda

Janeth es hermana de Mariela Cañaveral, quien falleció junto con su esposo, Pedro Bayas en el aluvión. Ellos dejaron en orfandad a tres hijos. Foto: Patricio Terán /EL COMERCIO

Janeth Cañaveral perdió a su hermana y a su cuñado en el aluvión. La pareja dejó a tres hijos en la orfandad: el mayor de 22 años, quien tuvo que dejar los estudios por buscar un trabajo; una joven, de 19 años; y la menor, que la semana pasada cumplió nueve años.

Esa tarde la hermana de Janeth, Mariela, salió junto a su esposo a la cancha de ecuavóley de La Comuna a vender papas, pues estaban desempleados varios meses.

Cuenta que por suerte ese día no salieron con la niña de nueve años, quien siempre los acompañaba. Pero esa tarde llovía y prefirieron no sacarla. Desde ese día, la menor ha pasado al cuidado de sus abuelos. Janeth también ha ayudado con los trámites para que sus padres tengan la custodia.

En estos seis meses han logrado salir adelante con la ayuda de empresas privadas y la solidaridad de quiteños que se han hecho presentes en su hogar. Sus padres, al ser de la tercera edad, no pueden buscar un trabajo, por lo que pide que se les ayude de la manera más rápida con el bono de solidaridad.

El Municipio ofreció ayuda para los menores de edad, para que puedan tener educación, con la entrega de unos bonos para los damnificadas por el aluvión el pasado 31 de enero de 2022.

Fernando Sánchez, secretario de Inclusión Social, comenta que se ha hecho el informe social y económico de los 14 huérfanos para que sus casos apliquen al Fondo Quito Solidario. EL COMERCIO logró hablar con cinco de ellos.

Por ahora explica que el informe está para la última reunión y se haga su análisis. Explicó que se han entregado todos los informes y documentos al Directorio y se espera que para la próxima semana finalice el proceso con reunión de los representantes y el Alcalde.

Este Diario empezó una serie sobre el aluvión desde el día jueves 28 de julio de 2022, donde se hizo un recuento de la situación.

El viernes 29 de julio se indicó el estado de las quebradas en la ciudad, ayer se publicó la versión oficial del Municipio y cuáles son las acciones que se tomarán en adelante y hoy ofrecemos cuatro testimonios de las familias de los niños que se quedaron huérfanos por el aluvión.

Perdió a su padre y a su madre

Janeth Cañaveral y sus padres se hicieron cargo de su sobrina, quien cumplió la semana pasada nueve años. Han pasado momentos difíciles desde que su hermana y cuñado fallecieron en el aluvión. Como estaban desempleados, encontraron en la cancha de ecuavóley un lugar donde podían sacar unos pocos dólares, pues vendían papas a los vecinos que iban a ver los partidos y a los jugadores. Se pone triste al recordar que le dijo a su hermana que no fuera a trabajar, porque estaba lloviendo, pero la necesidad era más importante. Horas más tarde se enteró de lo que para ellos es hasta ahora una pesadilla. Solicita que se cumplan los ofrecimientos, ya que la niña es la única menor que se quedó sin padre y sin madre por el aluvión.

Le ofrecieron un trabajo

Lorena Cortés estuvo el 31 de enero junto a su esposo en la cancha de ecuavóley. Comenta que por suerte no fueron con sus hijos, ya que la desgracia pudo ser peor. Su esposo perdió la vida en el aluvión, Lorena quedó afectada de la columna porque fue arrastrada cerca de cinco cuadras desde la cancha. Tiene cuatro hijos, de 21, 20, nueve y ocho años a quienes se les dificulta ayudar, ya que no consigue trabajo. Cuenta que le ofrecieron ayudas como el bono de orfandad de Quito Solidario, pero hasta ahora no ha recibido nada. Relata que aún sigue esperando la resonancia que le ofrecieron para los problemas que tiene en su espalda. De igual forma les hablaron de un puesto de trabajo para las mujeres viudas, pero no se concreta.

No fue al velorio

Para Irma Tacuri han sido momentos difíciles los que ha vivido luego del fallecimiento de su esposo. Comenta que tiene dos hijos, uno de 18 años y otro de 10. Cuenta que tenía un negocio de productos de limpieza con su marido y que, por hacerse cargo de eso, no pudo asistir al velorio. Su madre, de 76 años, ha sido apoyo fundamental, especialmente con su hijo menor, ya que es la persona que lo cuida cuando ella va a su trabajo. Los primeros días hasta restablecer el negocio le tocaba trabajar de domingo a domingo, ahora menciona que lo hace de lunes a sábado. Asegura que han sido seis meses duros donde quizás hubo ayudas, pero que esta no se ha canalizado de manera correcta a las familias que resultaron más afectadas.

La Beca no se ha concretado

Isabel perdió a su esposo en el aluvión. Cuenta que con él procreó dos hijos, uno de 18 años, que este mes se graduó del colegio, y el menor de 10 años. Según ella, le ofrecieron un bono para los estudios y una beca para el mayor de los chicos, pero asegura que hasta hoy no se ha hecho efectivo nada. Explica que lo único que les han comentado es que deben esperar hasta que algunos procesos se completen. No tiene un trabajo estable, por lo que se dificulta mucho poder educar a sus hijos ya que su esposo fallecido era la cabeza del hogar y quien aportaba para los estudios y comida de los chicos. Ha pasado por momentos complicados desde que ocurrió el aluvión, ya que sus hijos, por la pérdida de su padre, no han querido estudiar.

Ayuda

Un total de USD 200 000 se han invertido en kits de alimentos para atender a las personas afectadas, según la Secretaría de Inclusión del Municipio Metropolitano de Quito.