Menos militarización, más pacificación

La decisión de eliminar el subsidio al diesel es correcta, pero no están claras las costosas compensaciones, debido a que la aplicación de esta medida importante no fue presentada ordenadamente ni consensuada con la población vulnerable, muy sensible a estas imposiciones.

Por eso, en lugar de que el riesgo país baje para atraer inversiones, el manejo de la gestión pública ha sido tan errático que el riesgo país más bien subió, en la semana pasada, de 689, puntos a 821. Esta falta de procesamiento de las contradicciones políticas y económicas nos perjudica, cuando no proyectamos una imagen madura y confiable, sino que al contrario somos percibidos como un país inestable, muy riesgoso para las inversiones, que tanto necesita el país para que haya nuevas empresas productivas y empleadoras.

Hizo falta la presencia del Presidente Noboa para comunicar en forma personal las razones por las que se eliminan los subsidios al diesel, dentro de un programa claro y estable sobre los nuevos precios y las compensaciones para los ciudadanos de a pie, a base de una pedagogía creíble del jefe de Estado. En su lugar, la improvisación de los Ministros concernidos fue tan débil y contraproducente que afectó al objetivo principal.

Ahora el gobierno debe promover consensos mínimos con la población que no está de acuerdo con esta medida, en lugar de aumentar la polarización y la beligerancia que afecta a la sociedad, evitando añadir más tensiones a las que ya existen por el auge de la criminalidad. En lugar de militarización necesitamos pacificación.

Tampoco es el momento oportuno para lanzar la idea improvisada de convocar a una Asamblea Constituyente, en forma prepotente, que ha desatado turbulencias políticas que restan el capital político de la gobernabilidad y crean nuevas incertidumbres que desestabilizarán la economía de los ecuatorianos.

El país está preocupado porque el equipo de gobierno conformado por el Presidente no es competente para conducir al país con eficiencia. Ya vimos la falta de idoneidad en la contratación de las termoeléctricas, que producirá pérdidas cuantiosas del dinero de los ecuatorianos. Alguien tiene que responder por estos errores, que no son menores.

Similar preocupación se advierte en la gestión de la salud pública, educación, vialidad y en el manejo de las instituciones de Seguridad Social, cuya atención es prioritaria y más importante que las contradicciones políticas esterilizantes.