Ley de Ecuador prohíbe matrimonio infantil, pero la práctica está latente y normalizada

Luz (nombre protegido) tiene 17 años y es hija de una víctima de femicidio en Ecuador. Ella es uno de los rostros del denominado matrimonio infantil (uniones tempranas) en el país. Esta es una realidad que sigue arrebatando infancias.

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El matrimonio infantil y la vulneración de derechos en Ecuador

La joven creció entre la búsqueda de justicia por el asesinato de su madre y, además, la ruptura de los vínculos familiares. Ella tiene dos hermanos. Los tres quedaron al cuidado de tíos.

El hombre con quien estableció una relación es mayor que ella. Luz fue a vivir de una localidad de la provincia de Santa Elena a Los Ríos.

Una de las respuestas para la unión temprana fue, justamente, que no se sentía a gusto con los familiares con quienes vivió luego del femicidio de su madre y el hombre ofreció llevarla.

En principio, los parientes quisieron colocar la denuncia por secuestro, al tratarse de una menor de edad. Sin embargo, esto no se dio, debido a la intervención de la familia del hombre.

En Santa Elena, las uniones tempranas, generalmente con hombres mayores, se conocen como machetazo. Estas se han normalizado.

Las implicaciones legales en Ecuador

En Ecuador, el matrimonio infantil está prohibido desde 2015. Pero, las uniones tempranas y forzadas siguen afectando a miles de niñas y adolescentes. El informe global El Estado Mundial de las Niñas: Déjame ser una niña, no una esposa, presentado por Plan Internacional, el 1 de octubre de 2025, da cuenta de la problemática.

El estudio aborda causas estructurales como el embarazo adolescente, la pobreza, la violencia de género y el control de la sexualidad femenina como los principales factores que perpetúan esta problemática en el país.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) y Unicef, citados en el informe, el 26 % de mujeres entre 18 y 49 años en Ecuador se casó o unieron antes de cumplir los 18 años.

Del mismo modo, el 16 % de adolescentes y mujeres entre 15 y 19 años ya ha estado o está casado, divorciado, uniones informales o, incluso, en estado civil viuda.

Juana (nombre protegido) lo vivió de cerca. A los 16 años, fue agredida sexualmente, quedó embarazada. Su bebé nació en casa, tras ocultar la gestación.

A ella, ahora de 58 años, ya madre de cinco hijos, la obligaron a casarse y enfrentó cerca de tres décadas de agresiones. Golpes, insultos e, incluso, violencia sexual contra una de sus hijas fueron parte de sus vivencias.

Las aristas de la problemática

De acuerdo con World Visión, cada día, al menos siete niñas, entre 10 y 14 años de edad, dan a luz. Por la edad, los casos son productos de violencia sexual

La organización refiere que las tasas más altas se concentran en Morona Santiago, Orellana, Pastaza, Sucumbíos, Napo y Zamora. Mientras que Guayas y Pichincha concentran la mayor cantidad de nacidos vivos de madres adolescentes

El abogado Pablo Encalada explica que las relaciones sexuales con una persona menor de 14 años se consideran una violación, independientemente del consentimiento de la víctima.

Es decir, puede unirse voluntariamente, pero el hecho no deja de ser un delito de violación. A la par, se puede consolidar el estupro, cuando las relaciones sexuales se dan entre un adulto con una persona mayor de 14, pero la relación sexual se ha obtenido mediante engaño.

Manabí tiene cifras en rojo

La provincia de Manabí presenta cifras que alertan: el 36,7 % de madres menores de 18 años ya vive en unión o matrimonio. Las uniones informales siguen siendo frecuentes y socialmente aceptadas, lo que complica su identificación y atención.

Plan Internacional Ecuador definió que, aunque el Estado y gobiernos locales han hecho esfuerzos, todavía hay mucho por hacer desde todos los frentes y sectores.

Los testimonios recogidos en el informe evidencian cómo el matrimonio infantil limita el acceso a la educación, expone a las niñas a violencia, aislamiento y problemas de salud física y mental.

Las niñas indígenas enfrentan mayores riesgos debido a la discriminación estructural y la falta de servicios.

Repercusiones del matrimonio infantil

Emilio Carrillo, docente de Psicología Clínica de la IUDE, detalla que al estar vigente la prohibición, cualquier registro es ilegal o irregular, y las uniones son una forma común e informal de desarrollarse como una práctica familiar o cultural aceptada.

Estas uniones, agrega, aun cuando puedan considerarse consensuadas, tienen efectos negativos. Al ser tempranas respecto del desarrollo, así como la dinámica de responsabilidades y ocupaciones que se derivan, compiten con la escolarización, el inicio en condiciones adecuadas en un mercado laboral, desarrollo físico, psicológico, emocional y sus expectativas presentes y futuras.

Además, se encuentran rodeadas por desigualdad de género, violencia, pobreza, abandono escolar, embarazo adolescente, marcos legales y políticas inadecuadas, limitadas o inexistentes. No se quedan fuera las relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres, o los entornos de residencia (urbano-rural).

Las adolescentes mujeres están en mayor desventaja y privadas, en casi todos los casos, de las decisiones de su vida sexual o reproductiva.

De ahí que, remarca el experto, las acciones se concentran en respuestas a riesgos concretos como el embarazo adolescente, los delitos sexuales y la violencia basada en género, no en la protección y promoción de los derechos.

Plan Internacional recomendó implementar programas de concienciación, acceso gratuito y confidencial a servicios de salud y educación sexual integral.


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