La batalla definitiva

Para el presidente Daniel Noboa, la batalla definitiva es con la Corte Constitucional porque ella definirá si está a su alcance todo el poder que desea. Para los mandatarios anteriores, Lenin y Lasso, la batalla definitiva fue con los subsidios a los combustibles y la Conaie, ambos se echaron atrás y perdieron dignidad y poder.

El presidente Noboa eliminó los subsidios y rompió un tabú político. En lugar de esperar la marcha indígena en Quito, fue con el gobierno hasta Latacunga, donde está el liderazgo indígena más importante. La marcha a Quito con su carga simbólica se desvaneció, queda la amenaza de paro que probará al nuevo líder de la Conaie.

La Corte Constitucional sigue dando batalla y ha obligado al presidente a plantear la convocatoria a una Asamblea Constituyente. El debate nacional divaga entre los subsidios, la protesta social, la consulta popular, la oposición a la minería, la Asamblea Constituyente y la lucha contra los carteles del narcotráfico. La dispersión es el juego.

La oportunidad es un factor importante en política: la oposición está desubicada, Pachakutic ha expulsado del partido a seis asambleístas; los líderes de la revolución ciudadana elegidos para cargos públicos, retan a los líderes prófugos que trabajan para el dictador Maduro y dan órdenes por teléfono. Los demás son figurantes.

Otro factor clave es la focalización de los subsidios mediante compensaciones por dos vías: incremento de los receptores del bono de la pobreza y compensaciones al transporte urbano para que mantengan las tarifas. Los pobres participarán esta vez en un subsidio que iba a los más ricos, los contrabandistas, los narcotraficantes y la minería ilegal.

La idea de la Asamblea Constituyente es un tiro en la noche. ¿Quiénes redactarán la Constitución? ¿Cómo se elegirá a los constituyentes? ¿Quién tendrá mayoría en esa asamblea? ¿Cuánto tiempo tomará el proceso? La lucha por la Asamblea Constituyente puede ser la verdadera batalla definitiva para el presidente Noboa.