En Cuenca, un robot humanoide trabaja en un laboratorio de la Universidad Politécnica Salesiana (UPS). Con su cámara detecta una caja de cartón sobre una mesa. Posiciona los brazos, la sujeta, la levanta, la traslada y la deja en otro punto. El equipo hizo unas 100 pruebas. Las primeras 20 fallaron.
El robot se llama DA²RM, siglas de Dispositivo de Aprendizaje Autónomo Robótico para Mecatrónica. Es un Unitree G1 EDU, fabricado en China. Mide 1,32 metros y pesa 42 kilos. “Al ser un robot humanoide la estabilidad es el punto crítico cuando se ejecuta cualquier tipo de rutina”. Así lo explica Luis Ignacio Chávez, ingeniero mecatrónico y laboratorista del Grupo de Investigación en Sistemas Mecatrónicos (GISM). El piso, la fricción de la suela y la carga cambian el resultado cuando el robot se desplaza. Por ahora, todas sus pruebas ocurren en ambientes controlados.
📊 ¿Por qué importa cómo avanza la robótica en Ecuador?
Ecuador cuenta con proyectos de robótica con inteligencia artificial (IA) en sus universidades. Pero sus equipos señalan una distancia con la industria nacional. La UPS necesita empresas que quieran trabajar con su humanoide. La Universidad UTE colaboró con empresas en casos puntuales, mediante trabajos de titulación, y ahora busca convenios. La Escuela Politécnica Nacional (EPN) advierte que la industria prefiere contratar a empresas que resuelven un problema puntual.
El economista Rodrigo López, docente de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), plantea el riesgo que afronta la robótica para las compañías de Ecuador. Si sus competidores internacionales automatizan y ellas no, pueden perder productividad y competitividad. En el caso de las universidades, la EPN suma otro obstáculo: las instituciones educativas públicas compran un equipo de investigación con el mismo régimen que una computadora de oficina. Esto puede tomar más de seis meses.
¿Cuánto importa Ecuador en robots industriales?
Ecuador importó robots industriales, de enero a julio de 2026, por 2,04 millones de dólares, más que en todo 2025, año en que se registraron 1,65 millones de dólares, según el Banco Central. Estas cifras incluyen el costo de la mercancía, el seguro y el flete.
En 2023 sumó 4,04 millones de dólares y en 2024, 3,25 millones. La base de datos del Banco Central registra el valor y el peso de las importaciones, pero no refleja el número de robots.
¿Qué robots incluye la estadística de importaciones?
EL COMERCIO sumó dos subpartidas de importaciones que nombran a los robots industriales: la 8479.50 y la 8428.70. La estadística oficial deja fuera de estas subpartidas a los robots clasificados por su función. Son, por ejemplo, los de soldadura (8515) y pintura (8424). Estas subpartidas los mezclan con soldadoras comunes, fumigadoras o extintores.
Los humanoides tampoco tienen una subpartida propia. Pueden entrar en “Los demás” (8479.89.90.99). Ese grupo sumó 27,9 millones de dólares en 2025, con máquinas de todo tipo y de 53 países. Por lo que resulta difícil que el ciudadano conozca cuántos humanoides llegaron por esta subpartida.
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🧠 ¿Qué hace la IA en la robótica de estas tres universidades?
Depende del proyecto. En la EPN, la IA es el centro del robot. En la UPS, apoya la programación de un robot humanoide. En la UTE, aprende a anticipar fallas de máquinas, mientras otras iniciativas aún están en diseño o todavía no la usan. Aquí te contamos algunos de los proyectos:
EPN cuenta con una prótesis de mano que interpreta los músculos

El laboratorio de inteligencia y visión artificial Alan Turing desarrolla prototipos de prótesis de mano. Son para personas que perdieron parte del antebrazo y toda la mano. La prótesis es el robot y su software es un algoritmo de IA. Ese algoritmo aprendió con una técnica llamada aprendizaje por refuerzo, en la que el sistema mejora por prueba y error. Así interpreta las señales eléctricas de los músculos que aún funcionan en el antebrazo. Luego las convierte en órdenes para la mano. El usuario no hace nada especial: mueve la prótesis como movería su propia mano. Se han realizado pruebas con más de 50 usuarios con una tasa de éxito superior al 85% en tareas que involucran apertura y cierre de la mano.
Sin IA, explica Marco Benalcázar, director del laboratorio, la prótesis haría movimientos limitados y predefinidos. “Esto es más o menos como manejar a un vehículo con una piola y no con un volante, o sea, resultaría tremendamente complejo”, compara. Además, la IA se adapta a cada persona, porque las señales musculares cambian entre usuarios y con el tiempo.
La EPN también usa visión artificial, la técnica de IA que permite a una máquina interpretar imágenes. Según Benalcázar, la programación manual no logró simular la visión; la IA es hoy la alternativa viable.
El Departamento de Automatización y Control Industrial la aplica en plataformas móviles, vehículos que se ubican con cámaras en interiores y exteriores. Están pensadas para trasladar objetos en una planta industrial, revisar cultivos o recolectar frutos. El laboratorio de vehículos aéreos no tripulados, en cambio, la usa en drones que monitorean humedales desde el aire. Este proyecto se ejecuta desde 2018.
UPS tiene un humanoide que el equipo programa

En la UPS, DA²RM es una plataforma para investigar y formar estudiantes. La IA cumple un papel de apoyo. Según Chávez, ayuda a detectar errores de programación y a ejecutar simulaciones seguras antes de probar tareas en el robot real. El equipo programa con códigos propios los movimientos para recoger objetos o bailar. También diseña accesorios, como pinzas para sujetar herramientas.
De fábrica, el robot trae un mando bluetooth y una aplicación con movimientos pregrabados, como saludar o estrechar la mano. Con su sensor lidar, que mide distancias con láser, el equipo crea mapas y rutas que el robot sigue solo. El grupo trabaja ahora en que aprenda a imitar movimientos humanos al observarlos. Ese proyecto solo tiene resultados en simulaciones.
En la UTE, una IA aprende a anticipar fallas

En la UTE, el grupo de investigación GISER, que lidera el docente Nelson Gutiérrez, aplica la IA al mantenimiento de máquinas. Su sistema de mantenimiento predictivo usa sensores para vigilar el estado de una máquina y actuar justo antes de que falle. El mantenimiento preventivo, en cambio, cambia las piezas en períodos programados, según las horas de uso o las recomendaciones del fabricante.
Los sensores miden la temperatura, la corriente, la velocidad y la vibración de la máquina. Con esos datos, el grupo entrena un algoritmo de aprendizaje automático para reconocer cuándo se acerca una falla.
Otros proyectos del grupo están en etapas distintas. Un exoesqueleto suave, una prenda robótica para proteger a quienes hacen trabajos físicos intensos, está en fase de diseño. Capibot, un robot de peluche para sesiones con niños con autismo, en cambio, no incluye IA en su prototipo actual. Robomesh, un sistema para estudiar cómo camina o corre una persona, ya funciona con dos robots con sensores; un software procesa después los datos.
🤖 ¿Son autónomos los robots de este trío universitario?
Algunos sí, y otros dependen de una persona. La prótesis de mano de la EPN funciona de manera autónoma: solo intervienen el usuario y el dispositivo. Las plataformas móviles operan solas en espacios simples y planos. En entornos con muchos objetos o trayectorias complejas necesitan intervención humana. Los drones los pilota una persona; pero el monitoreo por visión artificial es automático.
Para Benalcázar, más autonomía no siempre significa un mejor robot. “El hecho de que un sistema opere de manera 100% autónoma no quiere decir que sea mejor que un sistema que posea o que opere de manera semiautónoma, simplemente son escenarios diferentes y para problemáticas diferentes”, señala.
En la UPS, el humanoide sigue solo las rutas que el equipo traza con su sensor lidar. Pero las rutinas que mueven todas sus extremidades todavía requieren supervisión humana.
En la UTE, el sistema de mantenimiento vigila las máquinas sin intervención, pero no las repara. Anticipa fallas para que el laboratorio decida cuándo cambiar las piezas. Según Gutiérrez, el grupo puede integrarle una alerta con sus predicciones.
🏞️ Proyectos de la EPN son los que más han salido del laboratorio

Sobre todo, los de la EPN. Sus drones monitorearon cuencas hídricas con la Epmaps, el Fonag y la Celec. Según Benalcázar, esos vuelos permitieron hacer un monitoreo aéreo de forma rápida y eficiente. En el caso de las plataformas móviles están en etapa de desarrollo y aún no se han utilizado en ambientes reales.
Por otro lado, las prótesis del laboratorio Alan Turing han sido evaluadas en su desempeño en las 26 tareas que define el protocolo de evaluación de manos antropomórficas (AHAP por sus siglas en inglés). Pero Benalcázar aclara que aún no se entrega ningún prototipo, porque aún falta que pasen por un proceso de evaluación y aprobación para uso cotidiano. Incluso necesitan el aval de un comité de ética, requisito que, según el profesional, es necesario, pero retrasa el desarrollo.
El laboratorio también mantiene un canal de colaboración con la Fundación Romp. Esta oenegé dota de prótesis, sobre todo, a personas de bajos ingresos.
En la UPS y la UTE, las pruebas siguen dentro de la universidad. El humanoide de la UPS solo ha trabajado en ambientes controlados.
En la UTE, el sistema de mantenimiento predictivo funciona desde enero de 2025 en el Laboratorio de Máquinas Eléctricas. Allí vigila dos máquinas de uso intensivo: un taladro de banco y un esmeril. Según Gutiérrez, algunas tareas de mantenimiento de esas máquinas pasaron de hacerse cada tres meses a cada seis. Además, el laboratorio cambiaba cada año los rodamientos, piezas que facilitan el giro de los ejes. Tras 18 meses con el sistema, esas piezas no muestran desgaste crítico. El grupo aún no mide cuánto mejora el sistema frente a otros estudios: necesita al menos dos años de registros.
🧍 ¿Para qué sirve un robot humanoide en una universidad ecuatoriana?
Para investigar y formar talento, reconocen la UPS y la EPN. La UPS presentó a DA²RM como una herramienta para fortalecer la formación y la investigación en robótica avanzada. Chávez ve aplicaciones futuras en inspección de plantas industriales y tareas peligrosas. Las de salud las deja para más adelante, porque exigen más seguridad y validación. “Nuestro interés no es únicamente utilizar movimientos preprogramados, sino desarrollar capacidades que permitan al humanoide percibir su entorno, tomar decisiones y ejecutar tareas de manera autónoma o semiautónoma”, afirma.
Benalcázar coincide en el valor académico, pero no ve al humanoide como una apuesta comercial. “Ahora, del deseo a la realidad hay un espacio terriblemente grande”, advierte. A su juicio, los humanoides todavía distan de hacer la enorme cantidad de tareas que hacen las personas. Por eso, desarrollarlos en Ecuador sirve para generar conocimiento y formar especialistas, pero a nivel práctico “no es el mejor escenario”.
El docente Rodrigo López llega a la misma conclusión desde la economía. “No veo una ventaja comparativa clara en intentar fabricar robots humanoides completos”, dice. Como argumento, cita el peso de China, que en 2024 concentró más de la mitad de las instalaciones mundiales de robots industriales.
🌱 ¿Dónde puede competir la robótica en Ecuador?
Con robots hechos para problemas concretos y con la integración de tecnología importada. Benalcázar propone desarrollar un robot para cada problema, aunque no se parezca en nada a una persona. Dice que nombrar todas las áreas posibles sería largo, pero destaca salud, agricultura de precisión, vigilancia aérea y logística. Según él, el Estado no debe apostar por un solo sector, sino fijar prioridades: hoy, seguridad y vigilancia, agricultura y pesca, y salud.
Gutiérrez describe el papel del país como integrador. “No fabricamos los componentes electrónicos desde cero, pero sí desarrollamos la programación a medida, la integración de sistemas y la prototipación”.
Según él, el país importa todo el hardware crítico, desde brazos industriales hasta servidores para IA. También destaca la acuicultura, con visión artificial para analizar especies en piscinas camaroneras.
López apunta en la misma dirección: “Para Ecuador veo más como una oportunidad: adaptar tecnologías existentes a agricultura de precisión, camarón, alimentos, logística, minería, construcción o servicios“. El docente Dennys Paillacho, de la ESPOL, propone cuatro prioridades. Son robots sociales, robótica para salud y cuidado, robots para logística y soluciones para agricultura, acuicultura y minería.
🔮 ¿Qué necesita la robótica en el país para despegar?
Ecuador necesita más incentivos que leyes, según Benalcázar. Ecuador tiene una Estrategia Nacional de IA desde marzo de 2026. Pero, a su juicio, no está anclada a un cambio de la matriz productiva. Por eso, dice, los proyectos avanzan de forma aislada. Antes que nuevas normas, propone un régimen especial de compras para investigación e incentivos para que la industria trabaje con las universidades.
López advierte un riesgo si eso no ocurre. “Nos protege parcialmente hoy, pero puede hacernos más vulnerables mañana”, dice sobre la baja automatización del país. A su juicio, “puede surgir una economía a dos velocidades: grandes empresas exportadoras incorporando automatización rápidamente y una enorme base de pequeñas unidades productivas quedándose rezagada”.
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Preguntas frecuentes sobre robótica en Ecuador
La EPN trabaja en una prótesis de mano con IA, en plataformas móviles con visión artificial y en drones para monitorear cuencas. La UPS investiga con un humanoide Unitree G1 EDU. La UTE entrena una IA para anticipar fallas en máquinas y diseña un exoesqueleto suave.
Es el robot humanoide de la UPS en Cuenca, un Unitree G1 EDU fabricado en China. Mide 1,32 metros y pesa 42 kilos. En unas 100 pruebas para trasladar una caja, falló en las primeras 20. Todas sus pruebas ocurrieron en ambientes controlados.
Un algoritmo de IA, entrenado con aprendizaje por refuerzo, interpreta las señales eléctricas de los músculos del antebrazo y las convierte en órdenes para la mano. Además, se adapta a cada usuario, porque esas señales cambian entre personas y con el tiempo.
Según los investigadores consultados, el financiamiento limitado y un régimen de compras públicas que trata igual a un equipo de investigación que a una computadora de oficina. También pesan la desconexión entre universidades y empresas, y la poca demanda industrial.
Como integrador de tecnología importada, no como fabricante. Los investigadores coinciden en sectores como salud, agricultura de precisión, acuicultura, vigilancia y logística, donde el país puede desarrollar software y soluciones a la medida.
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