Nicholas Stanley no durmió la noche del 24 de junio de 2025. En su mente solo cabía un pensamiento: Allen Cogswell, el hombre que había abusado de uno de sus familiares más cercanos, estaba libre. Apenas un mes antes, Cogswell salió de prisión tras cumplir siete años por un delito que cambió la vida de toda una familia. Esa madrugada, Stanley agarró su arma, se subió al auto y fue a buscarlo. Lo encontró en el motel Daylite Inn, en Elkhart, Indiana.
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Según la cadena KKTV, Stanley se acercó a la ventana de la habitación, tocó la puerta y disparó. Allen Cogswell recibió impactos de bala en la cabeza y el pecho. No tuvo oportunidad de reaccionar.
Una confesión sin arrepentimiento ️
“Hice lo que tenía que hacer”
Desde la cárcel del condado de Elkhart, donde permanece detenido sin derecho a fianza, Nicholas Stanley habló con la periodista Annie Kate de ABC57 News. La entrevista se realizó por videollamada y fue grabada desde el primer segundo.
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“Estamos grabando todo. Estamos 100 % en vivo. Todo lo que diga puede ser reportado”, le advirtió la reportera antes de comenzar.
Stanley no dudó. “Hice lo que tenía que hacer”, declaró con frialdad. Y añadió: “Estoy cansado de fingir que hice algo malo. No siento que haya hecho nada malo, y hay miles de personas que están de acuerdo conmigo”. De acuerdo con el New York Post, esta confesión fue directa, sin titubeos ni remordimientos. En sus palabras, él no ve un crimen, sino un acto de protección.
Una obsesión que lo consumió
“No podía dormir. Pensaba en él libre por ahí, y no pude soportarlo”
La historia no comenzó esa noche, sino años atrás. Stanley aseguró a ABC57 que se obsesionó con Cogswell desde que conoció el abuso. Cuando supo que el exconvicto saldría de prisión, perdió el control. Incluso perdió su trabajo. “Estaba en un solo camino. Cuando salió, no iba a llegar muy lejos”, dijo. “No podía dormir. Pensaba en él libre por ahí, y no pude soportarlo”.
Cogswell fue condenado en 2018 por abuso infantil. La víctima pertenecía a la familia de Stanley. Tras cumplir casi siete años de una sentencia de doce, salió de prisión a finales de mayo. Stanley lo supo. Lo rastreó. Lo encontró.
Un mensaje desde el encierro
“Estoy harto de fingir que debo temer al sistema”
La entrevista se cortó cuando Stanley estaba por terminar su relato. Pero, más tarde, retomó la conversación por teléfono. “Estoy harto de fingir que debo temer al sistema, cuando él obviamente no lo temía”, dijo. “Voy a recibir más años por eliminar a esta basura que los que él cumplió por dañar a mi familia”.
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En la audiencia inicial, el jueves 3 de julio, Stanley se declaró inocente, según reportó ABC57. Su juicio está previsto para el 6 de octubre. La fiscalía del condado, representada por Ashley Fair y Don Pitzer, cuestionó el uso de fondos recaudados a través de GoFundMe para la defensa legal, ya que la cifra recolectada apenas supera los 13 000 dólares, insuficientes para cubrir los costos judiciales.
El sistema bajo presión
La entrevista de Stanley dividió a la opinión pública. Mientras algunos usuarios en redes sociales lo apoyan, otros recuerdan que la justicia no puede tomarse por mano propia. “Desafortunadamente, la gente me dijo que dejara que la ley actuara”, dijo Stanley a ABC57. “¿Qué pasó con eso?”, cuestionó.
La Opinión, medio hispano en EE.UU., también cubrió el caso, destacando las palabras del acusado: “Estoy cansado de fingir. Hice lo que tenía que hacer”. Un eco que se repite en todos los medios y que plantea un dilema ético y legal que va más allá del acto violento.
Un padre, una promesa
“Sé que me voy a perder el resto de sus vidas. Los quiero, chicos”
En la entrevista, Stanley también envió un mensaje a sus hijos: “Sé que me voy a perder el resto de sus vidas. Los quiero, chicos. No se preocupen por mí. Vivan su vida. Tengan la mejor vida posible”.
La escena final de esta historia aún no está escrita. La audiencia para discutir la posibilidad de fianza está en curso, pero el juez ha recordado que, en casos de asesinato, la libertad bajo fianza no es común, aunque tampoco imposible.
Mientras tanto, ABC57 continúa buscando declaraciones de la familia de Allen Cogswell. Hasta ahora, no han emitido ningún comentario.
El caso de Nicholas Stanley no solo es un drama judicial, sino también un reflejo de las fallas de un sistema que, según muchos, no supo proteger a tiempo. Ahora, la justicia deberá decidir si castiga al hombre que no quiso esperar más.