Drones MQ-9 Reaper en la frontera norte ¿Qué vigilan y qué no alcanzan?

Desde el aire, un sensor ubica una concentración de personas que se desplaza junto a un río, en algún punto de la frontera norte. Registra hacia dónde va. Detecta también una bocatoma abierta en la orilla y un claro en el dosel de la selva.

Lo que esa imagen no dice es quiénes son. No distingue si entre esos puntos de calor va un comandante, si cargan armas, cocaína u oro, o si se trata de mineros. Eso tiene que establecerlo el personal que analiza el material y lo cruza con otras fuentes.

Dos drones MQ-9 Reaper de Estados Unidos llegaron al país hace tres semanas para vigilar ese paisaje.

🛰️ Dos drones MQ-9 Reaper para 732 km de frontera

Las aeronaves llegaron a finales de septiembre y fueron desplegadas en la Base Aérea de Taura, en Guayas. Según reportó The New York Times, Estados Unidos las retiró de misiones en África para reforzar operaciones antidrogas en Colombia y Ecuador.

El ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo, confirmó el despliegue a EL COMERCIO. “Los Reaper ya están empezando a hacer actividades acá. Recién llegaron, llegan por partes, ensamblan, se les da mantenimiento y empiezan las operaciones”, precisó.

Dijo que todavía no puede hablar de misiones específicas ya ejecutadas. En términos generales, las aeronaves cooperarán en el control de la frontera norte, en el control de aguas territoriales y en operaciones puntuales.

Desde el anuncio oficial del 8 de octubre, Loffredo sostiene que con estos aparatos se cubre la totalidad del límite con Colombia.

El despliegue se suma a una decisión que el presidente Daniel Noboa anunció el 22 de septiembre. Taura concentrará la asistencia militar de Estados Unidos, la Unión Europea y Brasil.

🤝 ¿Por qué Ecuador recibe los drones y Colombia todavía espera?

Del otro lado de la frontera, este tipo de drones MQ-9 Reaper aún no han llegado.

Colombia acordó recibir tres aeronaves en préstamo y evalúa comprar una cuarta. Las entregas siguen sin confirmarse. Ecuador, en cambio, las recibió en cooperación y el Ministerio de Defensa dice que ya empezaron actividades. Colombia fue durante dos décadas el principal destino de la asistencia militar estadounidense en la región, en el marco del Plan Colombia.

Javier Flórez, director del área de Conflicto y Seguridad de la Fundación Ideas para la Paz, atribuye la diferencia a los tiempos de cada alianza. “La alianza del gobierno de Ecuador con el gobierno de Estados Unidos, con la llegada del presidente Trump y la llegada del presidente Noboa, lleva más tiempo de maduración”. Ese proceso, señala, sumado a la incorporación del Ecuador al Escudo de las Américas, produjo resultados más pronto.

En Colombia el calendario es otro. El gobierno de Abelardo de la Espriella lleva dos meses. La cooperación militar y de inteligencia nunca se interrumpió, precisa Flórez, pero se minimizó durante los dos últimos años de la administración de Gustavo Petro y generó desconfianza en Washington.

El analista no descarta que la figura cambie. Recuerda que, en la época del Plan Colombia, varios préstamos iniciales terminaron convertidos en donaciones.

🗺️ Qué grupos armados operan en la frontera entre Ecuador y Colombia

Los Comandos de la Frontera – Ejército Bolivariano mantienen una presencia fuerte en Sucumbíos, según Flórez. La Coordinadora Guerrillera del Pacífico, de la misma estructura, se mueve entre Nariño, en Colombia, y el lado ecuatoriano de Tulcán y Esmeraldas.

“Son organizaciones que van más allá de nuestras fronteras”, señaló el analista. Y describió esos límites como “demasiado porosos”.

Su alcance no se detiene en la línea fronteriza. El viernes 9 de mayo de 2025, once militares ecuatorianos fueron asesinados en una emboscada en Alto Punino, en Orellana, mientras cumplían operativos contra la minería ilegal. El Ejército señaló como responsables a los Comandos de la Frontera. Alto Punino queda en el interior de la Amazonía, fuera de la franja fronteriza.

Sobre ese territorio vuelan ahora dos aparatos muy distintos de los drones que el público conoce.

✈️ ¿Qué distingue a los drones MQ-9 Reaper de un dron común?

Un dron de fotografía pesa entre uno y diez kilos, vuela media hora con batería y se aleja unos pocos kilómetros de quien lo maneja. Estas aeronaves pesan entre 4,7 y 5,3 toneladas al despegue y llevan un motor turbohélice de 900 caballos de fuerza.

“Uno es un equipo que cabe en una mochila y el otro es un avión sin piloto a bordo”, resume Esteban Valencia, profesor de Ingeniería Mecánica de la Escuela Politécnica Nacional (EPN).

El ala larga y delgada, parecida a la de un planeador, le permite sostenerse gastando poco. El tamaño sirve para cargar cerca de 1,8 toneladas de combustible, llevar sensores de cientos de kilos y alimentar un enlace satelital. Lo que se gana con todo eso, dice Valencia, es permanencia: la aeronave puede quedarse un día entero sobre la misma zona.

En tierra exige más de lo que sugiere la palabra “dron”: una pista pavimentada de unos 1 500 metros, hangar, combustible de aviación y una estación de control. Por turno trabajan un piloto y un operador de sensores.

📡 Qué ven los sensores de los drones MQ-9 Reaper y cuándo dejan de ver

La aeronave observa de tres maneras, y cada una tiene un límite distinto. La cámara óptica entrega video a color con el mayor detalle, pero necesita luz de día y aire limpio. La infrarroja registra el calor de personas, motores y fogatas, y trabaja igual de noche.

Ninguna de las dos atraviesa una nube.

El tercer sensor es el radar de apertura sintética, conocido por sus siglas en inglés como SAR. Emite su propia señal de microondas y arma una imagen con el eco que regresa. Se llama así porque el movimiento de la aeronave permite simular una antena mucho más grande de la que cabría a bordo. Funciona de noche y a través de las nubes, pero entrega formas y movimiento, sin color ni rasgos.

“Permite saber que hay una lancha en el río”, explica Valencia. “Identificar a quien va en ella es tarea de la cámara”.

¿Qué pasa bajo la copa de los árboles?

El infrarrojo mide la temperatura de la primera superficie que encuentra. En selva cerrada, esa superficie es la copa. El grupo de investigación en Aeronáutica y Termofluidos Aplicada de la EPN lo comprobó con cámaras térmicas montadas en drones pequeños en la Amazonía: sobre dosel continuo solo se observa el follaje.

El clima impone otro límite. Valencia cuenta que, para su propio trabajo con drones pequeños en la Sierra, su equipo planifica con un criterio conservador: cerca del 40% de jornadas perdidas por nubosidad. El norte de Esmeraldas y la Amazonía de Sucumbíos, donde volarán los Reaper, están entre las zonas más lluviosas del país.

🎙️ Esto dice el Ministerio de Defensa sobre los drones MQ-9 Reaper

El ministro Loffredo describió así las aeronaves.

“Estos drones Reaper son de última tecnología, vuelan a 45 mil pies de altura. O sea, son indetectables por las personas que están operando. Tienen una autonomía de más de 27 horas de duración. Tienen diferentes tipos de sensores y cámaras y aparte inteligencia artificial, que permiten tener una ventaja a la hora de detectar embarcaciones, vehículos, personas, porque pueden identificar hasta rostros. Y además de tener la capacidad de hacer vigilancia, también tienen la capacidad de ser ofensivos”.

Valencia sitúa la altura habitual de trabajo de esta categoría de aeronave cerca de los 7 500 metros, es decir unos 24 600 pies, y el techo entre los 14 mil y los 15 mil metros.

Consultado sobre cómo opera esa tecnología frente a la vegetación de la frontera, el ministro respondió: “Estamos hablando de equipos que tienen capacidad de detectar una huella térmica, de ver en la oscuridad con infrarrojo, de cruzar inclusive el follaje de la jungla con tecnología lidar. Y aparte, como tienen inteligencia artificial, van aprendiendo conforme van observando”.

Ante la pregunta de si estas aeronaves cuentan con radar de apertura sintética, dijo: “No. Un radar de apertura sintética es un radar fijo. Estos tienen sensores electroópticos. No es lo mismo que un radar, y tienen estas otras capacidades como FLIR, termal, entre otras cosas”.

⛏️ Lo que alcanza a detectar la vigilancia aérea y lo que no distingue

El ministro enumeró los objetivos. Campamentos de grupos colombianos que cruzan hacia el Ecuador, operaciones antinarcóticos, minería ilegal y tráfico de hidrocarburos. Esa tercera actividad, la minería ilegal, es la que combatían los once militares que murieron en Alto Punino.

Mario Pazmiño, coronel en retiro y exdirector de Inteligencia del Ejército ecuatoriano, confirma que buena parte de eso sí se ve desde el aire. La minería ilegal resulta fácilmente detectable por las explotaciones junto a los ríos, y las bocatomas se ubican sin dificultad. También los campamentos, los laboratorios, los desplazamientos fluviales y los pasos que funcionan como senderos.

El límite aparece después

“Una cosa es detectar esos puntos rojos en una zona de un espacio territorial”, explica, “y otra muy diferente es decir cuál de esos puntos es del comandante, en qué sector, dónde están las armas, dónde está ubicada la cocaína, dónde está ubicado el oro que han ido explotando”. Los financistas, agrega, no aparecen en ninguna imagen. El aporte de estas aeronaves es importante, concluye, pero no trascendental. Para él, lo determinante es la inteligencia humana.

¿Qué pasa después de que un sensor detecta algo?

Pazmiño describe cómo debería circular esa información. Centros de análisis en Lago Agrio, Atuntaqui y Quito reciben datos de distintas fuentes y los fusionan. Las aeronaves aportan a ese proceso, pero la mayor parte de la información, dice, llega de fuerzas terrestres y de interceptaciones.

Lo que define quién interviene es la magnitud del objetivo. Lo explica con dos ejemplos. Si se ubica un campamento guerrillero en un sector como Palma Roja, en Sucumbíos, actúan las unidades de esa zona con la información procesada en Lago Agrio. Si el objetivo es mayor —cita Alto Punino, donde según él coinciden la minería ilegal, los Comandos de la Frontera y grupos de delincuencia organizada ecuatorianos—, el nivel sube y entran otras unidades con otro tipo de material.

Aun así, no cree que el Ecuador tenga hoy capacidad de intervenir de inmediato sobre una localización hecha desde el aire. Cuando se ubica una columna guerrillera en zona selvática, dice, desplazar un componente militar hasta ese punto demora mucho tiempo, y en ese lapso la estructura alcanza a moverse. Su propuesta es una fuerza de tarea conjunta en patrullaje permanente en la frontera norte.

🚁 Por qué la guerra de drones en Colombia explica el riesgo ecuatoriano

En el Ecuador, según el Ministerio de Defensa, los grupos armados todavía no atacan al Estado con drones de forma sistemática.

Loffredo lo detalló. Hubo dos ataques con drones contra la cárcel de La Roca en 2023 y un caso en que un grupo armado organizado se voló a sí mismo al intentar uno, en 2024. “Esos son los casos únicos que hemos tenido”, afirmó. Fuera de eso, el Ministerio ha detectado drones usados para espiar operaciones militares y para ingresar objetos a las penitenciarías.

En Colombia el cuadro es otro. Según el registro de la Fuerza Pública que compila la Fundación Ideas para la Paz, el primer ataque con dron explosivo ocurrió en julio de 2023, en Puerto Guzmán, Putumayo. En 2024 hubo 119. En 2025 subieron a 277. Y hasta el 1 de octubre de este año sumaban 318, uno cada 20 horas. El 95% se atribuye al Estado Mayor Central, una disidencia de las FARC, y al ELN.

El saldo desde 2024 es de 487 personas afectadas: 401 militares y policías heridos y 25 muertos, más 55 civiles heridos y seis muertos.

Según esa misma fundación, los drones de fibra óptica no pueden ser detectados ni neutralizados con inhibidores. Flórez lo confirma desde el lado del Estado: los inhibidores tradicionales que Colombia venía adquiriendo, dice, “ya no sirven”.

Estructuras más grandes y un negocio más rentable

Las estructuras armadas colombianas pasaron de unos 14 mil integrantes en 2022 a cerca de 29 mil al cierre del gobierno de Petro, entre hombres en armas y redes de apoyo, según Flórez. Y el negocio se volvió más rentable por hectárea. Él recuerda que cuando empezó, hace 20 años, una hectárea de coca producía en promedio 1,1 kilos de clorhidrato de cocaína. Hoy esa misma hectárea, con unas siete mil plantas en lugar de las 10 mil o 12 mil de entonces, llega a producir hasta 10 kilos.

Loffredo lo plantea como una previsión. “Estamos previendo que lo que le está sucediendo a Colombia nos puede suceder a nosotros”, dijo.

🛡️ Qué más va a llegar a la frontera norte además de los drones

Los Reaper no vienen solos. El ministro describió un proyecto de control fronterizo que, según dijo, arranca este año.

Incluye cámaras electroópticas, radares, sensores de tierra y marítimos, y clústeres satelitales “para poder ver en tiempo real lo que está pasando en todo el territorio ecuatoriano, incluyendo nuestra frontera norte”. También visores nocturnos, aumentadores de visión, drones y vehículos especiales para operar en la frontera, además de centros de control.

No dio fecha de inicio. Calcula que en año y medio estarían completas esas capacidades.

Así describe el conjunto: “Son varios drones cubriendo al mismo tiempo con diferentes capacidades. Tengo UAV que están en una capa más alta, que están cubriendo permanentemente. Aparte tengo el clúster satelital que está viéndome el terreno. Aparte tengo ya los drones que usan las patrullas”.

Y así plantea la meta: un aumento del control fronterizo de alrededor del 50%. Su razonamiento, textual: “Aumentar en 50% la capacidad de protección de nuestra frontera disminuye en 50% lo que ingresa por nuestra frontera“. Eso, agrega, encarece la droga. Sostiene que el precio de transportarla por el Ecuador ya se duplicó desde que empezó el conflicto armado interno.

💰 Por qué más equipos no bastan, según el caso colombiano

Flórez advierte que el problema no se resuelve comprando aparatos, y usa el presupuesto colombiano para explicarlo.

Casi el 80% del presupuesto del sector defensa en Colombia es inflexible. Un poco más del 40% financia a las fuerzas militares activas y entre el 32% y el 33% a las que están en retiro. Para inversión queda el 3,8%, que es la partida con la que el Estado debería adaptarse al cambio tecnológico de los grupos armados.

A eso suma un problema de operación. “Todo el mundo se queda con el presupuesto de adquisición de un equipamiento”, señala, pero nadie mira los costos de operarlo. El presupuesto sube con la inflación; el combustible, dice, sube al triple.

Para él, la cooperación internacional es útil pero insuficiente mientras no se golpeen cuatro nodos críticos: el reclutamiento, el ecosistema de economías criminales, el reciclaje criminal en los mandos medios y la adaptabilidad tecnológica.

Ese último nodo, aclara, no son solo los drones. Incluye el uso de internet satelital, las comunicaciones cifradas y los ciberataques.

Y señala un quinto frente que considera desatendido: la inteligencia financiera, que en Colombia califica de muy débil y en el Ecuador, de más débil todavía.

📍 Qué se espera en la frontera norte en los próximos meses

Pazmiño anticipa un movimiento en el corto plazo. Colombia y Perú desarrollan operaciones contra el crimen organizado sobre sus propias fronteras, y eso produce desplazamiento.

Hacia diciembre, o enero a más tardar, calcula que se verá el efecto cucaracha y el efecto globo en las dos zonas fronterizas del Ecuador. Estructuras narcoguerrilleras colombianas moviéndose hacia territorio ecuatoriano, y estructuras internas buscando refugio en las grandes ciudades.

Frente a eso, los mecanismos de coordinación binacional ya existen. Gabinetes binacionales, mesas técnicas de seguridad, reuniones periódicas entre los comandantes de las áreas fronterizas. Flórez los considera insuficientes. “Esos mecanismos son más diplomáticos y simbólicos”, afirmó. Lo que hace falta, plantea, son acuerdos concretos de control territorial apoyados en inteligencia militar, técnica, táctica y humana.

Sobre los Reaper, Flórez anticipa que serán una herramienta importante para inteligencia y control territorial, y que permitirán operaciones de precisión. Pero, añade, servirán muy poco para contrarrestar las capacidades de los drones ofensivos.

  • Más información sobre drones

Preguntas frecuentes sobre drones

❓ ¿Cuántos drones MQ-9 Reaper tiene el Ecuador y desde dónde operan?

Son dos y operan desde la Base Aérea de Taura, en Guayas. Llegaron a finales de septiembre de 2026 y el Ministerio de Defensa anunció su incorporación el 8 de octubre. Estados Unidos las entregó en cooperación, tras retirarlas de misiones en África. El ministro Gian Carlo Loffredo sostiene que con esas dos aeronaves se cubre la totalidad del límite con Colombia.

❓ ¿Qué diferencia a un dron MQ-9 Reaper de un dron común?

El tamaño y, sobre todo, el tiempo que puede permanecer en el aire. Un dron de fotografía pesa entre uno y diez kilos y vuela media hora. Un MQ-9 Reaper pesa entre 4,7 y 5,3 toneladas al despegue, lleva un motor turbohélice de 900 caballos y puede quedarse un día entero sobre la misma zona. En tierra necesita una pista pavimentada de unos 1.500 metros, hangar y una estación de control.

❓ ¿Qué alcanzan a detectar estos drones en la frontera norte?

Concentraciones de personas, su desplazamiento, campamentos, laboratorios, embarcaciones y explotaciones de minería ilegal junto a los ríos.
El Ministerio de Defensa señala como objetivos los campamentos de grupos colombianos que cruzan al Ecuador, las operaciones antinarcóticos, la minería ilegal y el tráfico de hidrocarburos. El coronel en retiro Mario Pazmiño confirma que las bocatomas, los pasos fluviales y las trochas se ubican sin dificultad desde el aire.

❓ ¿Qué no pueden ver los drones MQ-9 Reaper?

No identifican a las personas ni distinguen qué transportan, y sus cámaras no atraviesan las nubes ni la copa de la selva. El infrarrojo mide la temperatura de la primera superficie que encuentra, que en selva cerrada es el follaje. Y según Pazmiño, ver puntos de calor no permite saber cuál es el comandante, dónde están las armas, la cocaína o el oro. Los financistas no aparecen en ninguna imagen.

❓ ¿Por qué Ecuador recibió los drones antes que Colombia?

Porque su alianza con Estados Unidos lleva más tiempo de maduración, según la Fundación Ideas para la Paz. Colombia acordó tres aeronaves en préstamo y evalúa comprar una cuarta, pero las entregas no se han confirmado. Javier Flórez atribuye la diferencia al avance de la relación entre los gobiernos de Noboa y Trump, y a la incorporación del Ecuador al Escudo de las Américas. El gobierno colombiano de Abelardo de la Espriella lleva dos meses.


  • Te recomendamos: