Frentes ciudadanos de todo el país: es momento de unirnos
Estimado lector, como de costumbre, busco interpelar nuevamente su cotidianidad. Deténgase por un momento mientras asimila estas breves líneas.
Esto no se trata del actual gobierno y menos aún de los anteriores; no se trata del actual alcalde ni tampoco de los anteriores. Hay una realidad incómoda pero verdadera: el país ha estado sujeto a crisis constantes que lo han hecho tambalearse de extremo a extremo. Primero contra las oligarquías, luego contra la partidocracia, después contra el «ismo» y ahora contra el «anti» (estos dos últimos, variopintos sin duda).
Esto trata de que, desde hace mucho tiempo, nos hemos dejado conducir por el odio y la represalia hacia el otro. Que gobierne uno para que no llegue el otro; que gane este para que no gane aquel. Y un proyecto de país no se construye desde lo negativo, se construye desde lo propositivo.
Busco dejar en usted un camino, un horizonte claro. El país requiere cambios profundos, requiere instituciones sólidas, requiere gestores de gobierno completamente empáticos con las necesidades de todos y todas. Y eso no se construye al siguiente mes: se construye día a día, caminando, trabajando, proselitando.
La propuesta es simple, pero el trabajo es arduo. Y eso solo es posible con compromiso: un compromiso de país, de nación; un compromiso por los suyos, por los nuestros, por todos. Un compromiso de fortalecer la democracia, de trabajar y empoderarnos de un proyecto que garantice libertades, que garantice servicios y que defienda derechos conquistados.
Para las elecciones venideras, vote por quien considere una gran opción, fuera de odios y «antis». Pero tenga la premisa clara: si es desde un comité de seguridad, bienvenido; si es desde la directiva de su barrio, bienvenido; si participa en un grupo de lectura o debate, bienvenido, todo espacio que en el que usted tenga influencia multitudinaria o sencilla, bienvenido. Predique, que esta es una convocatoria a la norma y a la conducta para edificar un mejor Ecuador. Que el anagrama de Ecuador —que es «acuerdo»— se materialice en ello.
Elvis Alberto Herrera Cadena