“El hígado graso es cada vez más frecuente y muchas personas lo descubren durante una ecografía de rutina, aunque generalmente no produce síntomas, con los años puede causar inflamación y daño hepático. La buena alimentación, la actividad física, el control del peso y de enfermedades como la diabetes pueden ayudar a reducir la grasa acumulada en el hígado”.
Te realizas una ecografía abdominal por cualquier motivo y al recibir el resultado encuentras una frase que quizás nunca habías escuchado: “hígado graso o esteatosis hepática”. No tienes dolor, comes con normalidad y te sientes bien, pero comienzan las preguntas: ¿es peligroso?, ¿necesito medicamentos?, ¿qué debo dejar de comer?, ¿puede desaparecer?
El hígado graso aparece cuando se acumula demasiada grasa dentro de las células del hígado y actualmente, está relacionado con alteraciones metabólicas como el sobrepeso, la diabetes o la presión alta, lo conocemos como enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, aunque para la mayoría de las personas sigue siendo simplemente hígado graso. También puede presentarse en personas delgadas, lo que más me preocupa no es solamente encontrar grasa en una ecografía, sino saber si esa acumulación ya está produciendo cicatrices en el hígado, algo que puede ocurrir incluso sin síntomas.
La primera recomendación es revisar nuestra alimentación y acción seguida disminuye las bebidas azucaradas, miel de abeja, panela, jugo de caña, gaseosas, jugos, dulces, productos ultraprocesados y el exceso de harinas refinadas. Y no necesitas eliminar todas las frutas ni dejar de comer arroz o papas para siempre. Conviene mejorar las porciones y dar más espacio a vegetales, legumbres, pescado, huevos, frutos secos y alimentos poco procesados. El aceite de oliva puede ser una buena opción y la alimentación de estilo mediterráneo tiene beneficios para la salud metabólica. Una fruta entera es preferible a beberla en jugo, porque conserva su fibra y suele producir mayor saciedad.
También debemos hablar del peso. Si existe sobrepeso u obesidad, perder aproximadamente el 5 % del peso corporal puede ayudar a reducir la grasa del hígado, mientras que pérdidas cercanas al 7–10 % o mayores pueden aportar beneficios adicionales sobre la inflamación y, en algunos pacientes, las cicatrices hepáticas. Pero esto debe hacerse de forma progresiva, evitando dietas extremas y si una persona pesa 80 kilos, perder inicialmente cuatro kilos de manera sostenida ya puede ser un avance ya que no buscamos solamente bajar de peso: queremos reducir grasa abdominal y conservar músculo.
El ejercicio es otro de los mejores aliados. Caminar a paso ligero, montar bicicleta, nadar o bailar durante unos 150 minutos por semana puede mejorar la salud del hígado, incluso cuando la balanza cambia poco. Añade ejercicios de fuerza dos o tres veces por semana para conservar la masa muscular. Si actualmente no haces actividad física, comienza con caminatas de 15 o 20 minutos y aumenta progresivamente. Caminar después de comer también puede ayudar a controlar la glucosa.
Otro punto que recomiendo revisar es el consumo de alcohol y si tienes hígado graso, lo más prudente es evitarlo, especialmente si existe inflamación o daño hepático. Tampoco confíes en jugos para “limpiar el hígado”, tés desintoxicantes o suplementos que prometen eliminar la grasa, e incluso medicamentos hepáticos que solo ven mejoría mientras los tomas. Algunos productos naturales incluso pueden lesionarlo. El hígado no necesita una limpieza; necesita que cambiemos los hábitos que lo están afectando.
Además, conviene controlar la glucosa, los triglicéridos, el colesterol y la presión arterial. Y hay una revisión que no debemos olvidar: averiguar si el hígado tiene cicatrices o fibrosis. La ecografía puede mostrar grasa, pero no determina con suficiente precisión si existe daño avanzado. El médico puede utilizar análisis de sangre y, cuando corresponda, una elastografía para evaluar ese riesgo y en personas con inflamación importante o fibrosis existen tratamientos médicos específicos, pero deben indicarse según cada caso.
¿Puede desaparecer el hígado graso? En muchas personas sí puede reducirse considerablemente e incluso resolverse, especialmente cuando se detecta temprano. Sin embargo, si ya existen cicatrices avanzadas, la recuperación es más difícil y requiere seguimiento especializado.
Mi consejo es comenzar esta misma semana: cambia las gaseosas y los jugos por agua, incorpora vegetales en tus comidas, reduce los ultraprocesados, camina diariamente y comienza a trabajar en tu fuerza muscular. No necesitas cambiar toda tu vida en un solo día, pero sí mantener los cambios durante meses.