La educación por competencias

Los medios de comunicación nacionales e internacionales han hecho alardes de los resultados de las Pruebas PISA 25, que impactaron a los sistemas educativos del mundo.

En el caso del Ecuador, las voces críticas insistieron en los problemas antes que, en las causas, y pocas plantearon salidas o propuestas a un tema de carácter estructural, que merece un tratamiento serio, continuo y comprometido.

La educación es un espejo de la sociedad

Un punto de partida es reconocer que el Ecuador educativo no está en el pozo, como algunos sostienen. Desde fines del siglo pasado y durante el primer cuarto del siglo XXI, ha habido aportes interesantes: las Pruebas Aprendo I y II, la creación del Instituto Nacional de Evaluación (INEVAL), que ejecutó algunas pruebas nacionales, y la realización de las Pruebas PISA 2027 y 2025, con los resultados conocidos.

La tendencia ubica al Ecuador en estadios preocupantes en Lenguaje, Matemática y Ciencias, que interpelan sobre lo hecho y no hecho durante este lapso, y las medidas urgentes que debe tomar el Estado, a través de políticas educativas públicas sostenidas por programas concretos y continuos.

Recuérdese que la educación es una caja de resonancia de la sociedad, y que estas evaluaciones -tan necesarias- obligan a gestionar acciones de corto, mediano y largo plazo, para no repetir el año y darnos golpes de pecho.

Nudos críticos

Existen nudos críticos en el sistema educativo del Ecuador: la debilidad en la actualización pedagógica de los docentes; la desconexión de las universidades -que forman profesores– con el ministerio de Educación; y, políticas educativas públicas que, más allá de los acuerdos y decisiones ministeriales, lleguen a las aulas.

Otros aspectos relevantes son, entre otros, los efectos de la pandemia, la falta de conectividad universal, la inexistencia de planes de lectura para los docentes, la alta deserción escolar, la desnutrición infantil crónica y la violencia desatada en varias provincias del país.

Más pedagogía

Mover un ministerio de Educación no es tarea fácil, mucho más si, por decisión del gobierno, la educación está integrada a la cultura y el deporte. Pero, con liderazgo asertivo, se puede intentar acuerdos básicos y acciones desde los centros educativos, con el apoyo de la sociedad civil y los medios de comunicación.

Los resultados de las Pruebas PISA 2025 piden a gritos más pedagogía. Y cuando hablamos de pedagogía nos referimos, necesariamente, a los marcos conceptuales y procedimentales, que hacen posible los aprendizajes significativos dentro de las aulas y fuera de ellas. En concreto: currículo por competencias con menos asignaturas; metodología por competencias, y evaluación por competencias.

Reformas estructurales

Para lo anterior es necesario una reforma estructural de todas las escuelas; un programa continuo de actualización pedagógica de los docentes; y nuevas estrategias para el uso de las tecnologías en las aulas, con conectividad total, como parte de un sistema de alfabetización digital.

Las lecciones de las Pruebas PISA 2026 están a la vista. El gobierno tiene la obligación de reaccionar en forma propositiva, para apasionarse por la educación, la lectura -en proyectos con los GADs-, la formación docente con las universidades, y devolver al país la ilusión de aprender y progresar, desde la última escuela hasta la primera, con todos los profesores que aman su profesión. Trabajar con proyectos piloto, focalizados, integrados al desarrollo humano (salud, nutrición, educación y empleo), es el desafío.

¡Tenemos que emprender un plan de mejora por competencias -porque es disposición constitucional y legal- verificable para los próximos años!