Las horas que las industrias de Ecuador permanecen fuera del Sistema Nacional Interconectado (SNI) ya no dependen únicamente del plan de ahorro de energía que anunció el Ministerio de Ambiente y Energía. Los empresarios señalan que el tiempo de desconexión se ajusta al tamaño de la industria, el nivel de consumo y la posibilidad de reorganizar sus procesos. La medida forma parte de la estrategia impulsada por el Ejecutivo para preservar la cota del embalse de Mazar y administrar el abastecimiento de electricidad en Ecuador.
El plan busca que las empresas de alto voltaje 1 (AV1) reduzcan el consumo en 1 100 megavatios hora (MWh) y que las de alto voltaje 2 (AV2) ahorren 2 100 MWh. Para lograrlo, las compañías han optado por distintos esquemas de desconexión, que van desde pausas parciales de algunas horas hasta salidas continuas de 48 horas, en función de sus procesos productivos y de su capacidad para autogenerar electricidad.
Industrias de Ecuador frente a un nuevo esquema de desconexión
Las diferencias comienzan con la dimensión de cada operación industrial. Juan Carlos Navarro, presidente de la Cámara de Industrias de Guayaquil, explicó que las horas de desconexión no son iguales para todas las empresas. Aunque inicialmente se planteó una salida de 24 horas del sistema, los gremios solicitaron flexibilidad para adaptar los horarios a los ciclos de producción.
En el segmento AV1 existen 182 industrias consumidoras de energía. Cerca del 80% se concentra en Guayas. De ese total, 135 compañías son clientes conectados a la red pública de la Corporación Nacional de Electricidad (CNEL), mientras que el resto opera bajo otras modalidades de suministro.
La alternativa que han encontrado varias empresas es distribuir la desconexión en momentos específicos del proceso productivo. En algunos casos se apagan equipos determinados durante ciertas franjas horarias; en otros, la desconexión se concentra durante fines de semana, cuando la actividad disminuye.
Las empresas más grandes reorganizan turnos y producción
La realidad cambia según el sector productivo. Camilo Ontaneda, presidente de la Asociación de Industriales Textiles del Ecuador (AITE), señaló que algunas compañías afiliadas a su organización decidieron desconectarse 48 horas continuas.
El objetivo es evitar interrupciones repetidas que obliguen a apagar y reiniciar maquinaria en períodos cortos. Según explicó el representante de la organización que reúne a 30 empresas, muchas líneas textiles combinan procesos mecánicos, térmicos y sistemas que funcionan con gas, diésel o búnker, por lo que una planificación más extensa resulta más eficiente que cortes aislados de un día.
Otras industrias han escogido un esquema diferente. Algunas salen del sistema a inicios de semana y vuelven a desconectarse el viernes. Los empresarios consideran que, si la medida se extenderá hasta diciembre, sería más conveniente agrupar las horas de suspensión para no fragmentar la producción semanal.
En Guayas, además, las coordinaciones se realizan directamente con los mayores consumidores eléctricos. Existen industrias que apagan procesos específicos solo durante ciertas horas. Es el caso de algunas cementeras, cuyos hornos pueden detenerse parcialmente sin afectar toda la operación, indica Navarro.
Electricidad y consumo bajo una lógica distinta para cada industria
La aplicación uniforme de las desconexiones es precisamente uno de los aspectos que genera debate. Javier Estrella, representante de la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria, indicó que varias empresas del sector alimenticio también paralizaron actividades durante 48 horas (29 y 30 de septiembre) para cumplir con los objetivos de ahorro.
Los gremios han solicitado al Ministerio de Energía la elaboración de un cronograma que establezca horarios específicos de desconexión según el perfil de consumo de cada compañía. La intención es contar con previsibilidad para organizar personal, logística y costos laborales, especialmente cuando sea necesario trasladar jornadas al fin de semana y asumir los recargos establecidos por la ley.
Ontaneda, además, considera que a la par de las desconexiones, se debería incentivar el consumo de los productos nacionales para apoyar a las industrias ecuatorianas que han incurrido en gastos adicionales de operación para no paralizar.
Programa con horario prolongado para mayores consumidores
Para Marcelo Cabrera, catedrático de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE) y especialista en sistemas energéticos, el ahorro podría ser más efectivo si las desconexiones se definen en función del consumo real de cada empresa.
El académico considera que la autogeneración es la solución ideal para las grandes industrias, aunque reconoce que no todas cuentan con centrales propias. Por ello plantea esquemas diferenciados de 8 o 12 horas para los consumidores de mayor demanda.
Según Cabrera, una planificación basada en los niveles de consumo permitiría obtener reducciones más significativas de energía sin imponer la misma carga a todas las empresas. Quienes utilizan más electricidad tendrían períodos más extensos fuera del sistema, mientras que las industrias de menor impacto podrían mantener una mayor continuidad operativa.
La propuesta también apunta a evitar interrupciones inesperadas que afecten la calidad de los productos, la organización de las plantas y la estabilidad de las operaciones industriales.
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