Un grupo de 150 industrias y empresas ecuatorianas comenzará a desconectarse un día completo por semana desde este martes 22 de septiembre de 2026. La medida, acordada entre el Gobierno y los consumidores del segmento Alto Voltaje 1 (AV1), forma parte de una estrategia para preservar el agua del embalse Mazar, considerado una pieza clave para el sistema eléctrico nacional.
El anuncio fue realizado por el ministro de Ambiente y Energía, Juan Carlos Blum, en medio de un escenario marcado por el adelantamiento del estiaje sumado a la caída del nivel del embalse, el cual llegó a los 2 138,8 metros sobre el nivel del mar, a 14,2 metros de la cota máxima permitida, ubicada en 2 153 metros sobre el nivel del mar. El objetivo es reducir la presión sobre la generación hidroeléctrica y administrar mejor las reservas disponibles para los meses más complejos del año, aseguró el funcionario.
Apagón, Mazar y energía bajo presión en Ecuador
Aunque el sector industrial señala que se trata de un “apagón voluntario”, la medida no implica una desconexión masiva de todo ese segmento.
Según Juan Carlos Navarro, presidente de la Cámara de Industrias de Guayaquil, la disposición alcanza únicamente a los consumidores regulados del segmento AV1, que representan cerca del 90% de los consumidores industriales de ese grupo y se concentran principalmente en Guayaquil y Durán, en Guayas.
La decisión apunta a proteger el embalse Mazar, cuya agua alimenta una de las principales fuentes de generación eléctrica del país. De acuerdo con el ministro Blum, paralizar actividades durante un día a la semana permitirá administrar mejor la curva de demanda y evitar una utilización acelerada de las reservas hídricas.
La medida también contempla la posibilidad de que algunas empresas reorganicen sus jornadas laborales en lugar de detener completamente la producción. La coordinación, según los gremios industriales, se realizará directamente entre las autoridades y cada consumidor AV1.
¿Quiénes deben ajustarse a la desconexión?
Los consumidores AV1 corresponden a grandes usuarios industriales y mineros conectados en media y alta tensión. Marco Acuña, presidente del Consejo Consultivo de Ingeniería y Economía, explica que son empresas con elevados niveles de consumo eléctrico que pueden ser desconectadas desde las subestaciones de las distribuidoras.
En la práctica, la medida afecta principalmente a grandes industrias metalúrgicas, mineras y productivas que requieren volúmenes importantes de electricidad para operar.
Acuña agrega que la disposición tiene un carácter preventivo porque permite que las empresas planifiquen con anticipación sus procesos productivos y sus días de trabajo, las cuales evitarían medidas de emergencia si las condiciones energéticas empeoran en las próximas semanas.
El beneficio que busca el país
El principal beneficio esperado es preservar la disponibilidad de agua en Mazar durante un período de creciente estrés energético.
La decisión llega en un contexto en el que el país depende en gran medida de la generación hídrica, lo cual ha generado incertidumbre por la situación climática. El representante de los industriales indica que “están dando su máximo esfuerzo para poder seguir produciendo, lamentablemente el país depende en el 80% de su generación de energía de las hidroeléctricas, estamos en pleno estiaje y con unas consecuencias del probable impacto del fenómeno de El Niño que son muy difíciles de predecir”.
Para el Gobierno, reducir temporalmente la demanda de los grandes consumidores permitirá administrar mejor el embalse durante los meses críticos y disminuir el riesgo de mayores problemas de abastecimiento eléctrico.
Sin embargo, los especialistas advierten que el ahorro podría ser menor al inicialmente esperado. Acuña estima que, aunque se habló de evitar consumos de entre 600 y 1 000 megavatios (MW), la desconexión de los usuarios involucrados permitiría una reducción cercana a 240 MW.
Industriales analizan eventual impacto
Las consecuencias concretas serán evaluadas por los sectores productivos. Algunas actividades pueden adaptarse con relativa facilidad mediante cambios de turnos o reorganización de jornadas.
Otras, en cambio, enfrentan alteraciones más complejas. Acuña señala que industrias como las acerías requieren procedimientos especiales para apagar y poner en funcionamiento la maquinaria.
“Pueden tomar entre unas dos o tres horas para apagar y volver a encenderla y que no tengan efectos que dañen tanto las máquinas como la producción. Emplean un apagado especial para que no tengan una gran pérdida adicional por su proceso productivo”, acota Acuña.
Mientras los industriales adoptan la medida y analizan sus efectos, el Gobierno complementa esta estrategia con la renovación de la contratación de las barcazas de Karpowership, Emre Bey y Erin Sultan, que aportarían 200 MW adicionales al sistema.
Blum estimó que esos motores “incorporarán en esta semana 200 MW”. Sin embargo, “los AV1 y AV2 tienen que pagar el precio real de la tarifa“, cuya cifra será la que se negocia con Colombia y que oscilar entre los 32 hasta los 92 centavos, aclaró.
Preguntas frecuentes sobre el apagón industrial
Es una desconexión de un día por semana para 150 industrias y empresas del segmento AV1. La medida fue anunciada por el ministro de Ambiente y Energía, Juan Carlos Blum, y comenzará el 22 de septiembre de 2026. Busca reducir la demanda eléctrica y proteger el embalse de Mazar durante el período de estiaje.
Los consumidores regulados del segmento Alto Voltaje 1 (AV1). Según la Cámara de Industrias de Guayaquil, la disposición no afecta a todo el sector industrial, sino a los grandes consumidores regulados de energía, ubicados principalmente en Guayaquil y Durán.
Para ahorrar energía y administrar mejor el embalse de Mazar. El Gobierno busca reducir la presión sobre las reservas hídricas utilizadas para generación eléctrica, en un contexto marcado por el estiaje y la incertidumbre sobre los efectos del fenómeno de El Niño.
Ayudar a preservar las reservas energéticas y disminuir el riesgo para el sistema eléctrico. La desconexión temporal de grandes consumidores permitirá manejar de forma más eficiente el uso del agua de Mazar y sostener la generación hidroeléctrica durante los meses más críticos.
Las industrias deberán reorganizar sus operaciones y jornadas de trabajo. Algunas empresas podrán reprogramar actividades, mientras que sectores con procesos complejos, como las acerías, necesitarán planificar el apagado y encendido de maquinaria para evitar afectaciones a la producción y los equipos.