La Inteligencia Artificial bajo la mirada del Papa León XIV

Encíclica Magnifica Humanitas

Una encíclica es una carta oficial de un papa dirigida a los obispos de la Iglesia Católica y, según el tema analizado, también se dirige a los fieles o incluso a toda la humanidad. Tradicionalmente, se ha utilizado para exponer enseñanzas, orientaciones o reflexiones sobre cuestiones doctrinales, morales, sociales o culturales.

En este contexto, el pasado 25 de mayo de 2026 el Papa León XIV publicó su encíclica Magnifica Humanitas donde plasma su visión sobre cómo salvaguardar a las personas en el tiempo de la Inteligencia Artificial (IA).

Importancia de la encíclica sobre IA

Analizar la reciente encíclica papal resulta muy importante porque es un documento publicado por el máximo representante de la Iglesia Católica que, a nivel mundial, es la denominación más grande del Cristianismo. De hecho, según datos de la propia Iglesia Católica, en 2024 hubo 1422 millones de católicos en todo el mundo, lo que implica que aproximadamente una de cada seis personas pertenece a esta religión.

Aparte del gran número de potenciales seguidores de la opinión papal, la encíclica de León XIV resulta interesante porque recoge la visión del máximo representante del Catolicismo frente un tema tecnológico, con un enorme impacto económico y social, como lo es la IA.

¿Qué dice León XIV sobre la IA?

La encíclica de León XIV está dividida en 5 capítulos, de los cuales los capítulos 3, 4 y 5 están dedicados directamente a aspectos relacionados con la IA y la humanidad:

Capítulo III – Técnica y dominio: Aquí se critica el paradigma tecnocrático que prioriza la eficiencia sobre las personas. Analiza a la IA aclarando que es una imitación artificial de la inteligencia humana, por lo cual carece de conciencia, cuerpo y capacidad de amar. Denuncia las narrativas del transhumanismo que es una corriente ideológica y cultural que interpreta el progreso tecnológico como un medio para superar la condición humana actual. Tambiéndefiende que la grandeza humana florece a menudo a través del límite y la fragilidad y no de su eliminación técnica.

Capítulo IV – Custodiar lo humano en la transformación: Este capítulo se enfoca en tres ejes prácticos:

  • Verdad: En este eje se examina cómo la IA actúa como un potente multiplicador de la desinformación, erosionando la confianza social y la base racional necesaria para la democracia. El Papa advierte que el desinterés actual por la verdad de los hechos y la manipulación de contenidos pueden conducir a un totalitarismo donde se pierda la distinción entre la realidad y la ficción. Para contrarrestar este problema, propone una ecología de la comunicación que fomente la transparencia algorítmica y una alianza educativa entre familias y escuelas para proteger a los niños y adolescentes de las dependencias digitales y desarrollar su pensamiento crítico.
  • Trabajo: Aquí se analiza el trabajo como la clave esencial de la cuestión social, advirtiendo que la IA y la automatización corren el riesgo de desespecializar a los trabajadores y someterlos a una vigilancia automatizada. El Papa denuncia que la búsqueda de lucro a través de la tecnología puede causar desempleo masivo, generando una regresión antropológica donde la inactividad forzada causa un daño directo a la dignidad humana. Por ello, hace un llamado a implementar una economía que valore la dignidad humana mediante nuevos parámetros (más allá del PIB) y que asegure la estabilidad familiar y el acceso al empleo para los jóvenes.
  • Libertad: En este eje el análisis se centra en las formas de control social que permiten la recopilación masiva de datos y el perfilamiento algorítmico, los cuales pueden socavar la libertad interior y discriminar a los más vulnerables. El Papa denuncia nuevas esclavitudes invisibles, como el trabajo precario de etiquetado de datos, la moderación de contenidos y la explotación infantil en la extracción de minerales estratégicos para el desarrollo de tecnología digital y energía. Asimismo, se alerta sobre el colonialismo digital donde se extraen datos vitales de poblaciones vulnerables como si fueran materias primas para beneficiar a centros de poder tecnológico.

Capítulo V – La cultura del poder y la civilización del amor: Analiza el impacto de la IA en la guerra y la normalización de la violencia. Condena la delegación de decisiones letales a algoritmos y propone la civilización del amor basada en el diálogo, el multilateralismo y la mirada de las víctimas como alternativa a la cultura del poder.

El Papa concluye su encíclica subrayando que la plenitud humana no se alcanza mediante la autosuficiencia técnica, sino a través de una relación de amor y comunión que asume nuestro límite y fragilidad. El Pontífice exhorta a la humanidad a actuar como arquitectos sabios que protejan la dignidad personal frente a la deshumanización digital, invirtiendo en una educación crítica, cuidando la proximidad de las relaciones físicas y promoviendo la justicia social.

Del discurso a la realidad

La encíclica de León XIV se suma a otros llamados realizados por personas importantes como Geoffrey Hinton o Yoshua Bengio, considerados padrinos de la IA moderna, y también de organismos internacionales como Naciones Unidas para un desarrollo y uso ético y responsable de la IA.

Sin embargo, hasta el momento estos llamados no han sido efectivos en su propósito: A nivel de países existe una carrera sin tregua entre empresas privadas de Estados Unidos y China por desarrollar los algoritmos más avanzados de IA.

Esta carrera tiene una meta importante en el mediano plazo: Alcanzar la denominada IA General (IAG), que es una inteligencia capaz de resolver un conjunto amplio de problemas para la humanidad con un desempeño igual o superior al de los expertos. Alcanzar la IAG es vital para los países que la persiguen porque representa estar en la cúspide tecnológica que es un elemento extremadamente importante en la economía y geopolítica mundial.

Entender este objetivo que persiguen algunos países del Norte Global resulta muy importante para comprender por qué, hasta el momento, nadie está dispuesto a ir un poco más lento para analizar el camino transitado y hacer ajustes, si es necesario, que permitan un desarrollo inclusivo, responsable y ético de la IA.

Por lo tanto, el verdadero desafío del Papa León XIV y de todos quienes reclaman una IA ética, segura, justa e inclusiva no está solo en formular advertencias lúcidas, sino en lograr que esas advertencias influyan en decisiones reales. Convertir la reflexión ética en acción política, económica y tecnológica es, quizá, la tarea más difícil de nuestro tiempo.