¿En qué beneficia el crecimiento económico de Ecuador a la población?

El Fondo Monetario Internacional confirmó que Ecuador será una de las economías que más crecerá en la región en 2025. La proyección es del 3,2%, solo superada por Argentina y Paraguay.

Este crecimiento se registra tras una contracción del 2% en 2024, que fue el resultado de una crisis marcada por la inseguridad y los apagones. El Banco Central es más optimista y prevé un 3,8% para 2025.

Este repunte -en términos macroeconómicos- responde a una combinación de disciplina fiscal y factores externos como las remesas históricas enviadas por los migrantes y el auge de las exportaciones no petroleras.

A ello se suman acuerdos comerciales con China y Corea, y una normalización del sistema eléctrico que aleja los fantasmas de 2024.

Sin embargo, el optimismo es menor para 2026. Tanto el FMI como el BCE prevén que el crecimiento en ese año será del 2% y 1,8%, respectivamente.

La economía ecuatoriana enfrenta riesgos estructurales como la inseguridad, incertidumbre política ante una posible Constituyente, eliminación del subsidio al diésel, entre otros. A ello se suma el desafío de mantener la inversión privada y generar empleo adecuado, que son condiciones vitales para sostener un crecimiento.

Pero hay una pregunta que se hacen las familias, ¿cómo me beneficia el crecimiento económico? Es una inquietud legítima. Y el desafío gubernamental es lograr que ese crecimiento se refleje en oportunidades reales como crédito accesible, mayores ventas, apertura de emprendimientos y empresas y empleo adecuado…

El desafío para los gobiernos -no solo de Ecuador- es que el “crecimiento económico” deje de ser un concepto abstracto y se traduzca en bienestar para que la población tenga la seguridad de un trabajo estable, en una economía que permita planificar el futuro y en un Estado que garantice educación, salud y seguridad.

Si Ecuador logra hacerlo, el crecimiento de 2025 no será un paréntesis, sino el inicio de una nueva etapa de desarrollo sostenido.