Ciencia fuera del currículo: el talento en astronomía que crece por fuera del aula

‘¿Qué planeta gira en sentido contrario?’. El moderador lanza esta pregunta desde el escenario del teatro Politécnico de la Escuela Politécnica Nacional (EPN). ‘Venus’ responde sin dudar un estudiante. El público aplaude. No hay tiempo para respirar: la siguiente pregunta: ¿Cuál es el valor aproximado de la aceleración de la gravedad en la superficie de la tierra en m/s2? No es una clase de física ni de matemáticas. Es la primera ronda básica del Reto Estelar de Astronomía 2025, competencia donde se mide el conocimiento científico de colegiales sin que la astronomía forme parte del currículo escolar.

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Detrás de cada respuesta hay semanas de estudio voluntario, extracurriculares y una motivación que brota por pura curiosidad. Los estudiantes de 11 instituciones educativas de Quito demuestran que la ciencia florece incluso cuando el sistema regular no la enseña.

🚀 ¿Por qué importa? Astronomía fuera del aula

En Ecuador, la astronomía no se enseña en la educación media. No existen materias que desarrollen pensamiento lógico-matemático aplicado al cosmos, ni ejercicios de física adaptados a la observación del universo. Aun así, hay adolescentes que estudian la gravedad, constelaciones o las leyes de Kepler.

El entusiasmo de estos jóvenes expone una paradoja: hay talento que crece por fuera de las aulas regulares. Está sostenido por el interés personal, el esfuerzo de algunos docentes con el respaldo de sus instituciones. Estos espacios extracurriculares representan una oportunidad para despertar vocaciones STEAM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemática).

🪐 El Reto Estelar, competencia que mira al cielo

El Reto Estelar de Astronomía 2025, organizado por el Observatorio Astronómico de Quito de la EPN comenzó a las 09:00 y se extendió hasta después del mediodía del pasado viernes 3 de octubre, con un formato que combinó física, matemáticas y astronomía.

El concurso, en fases progresivas:

  • Nivel básico: preguntas como ‘¿Qué magnitud física se expresa en newtons?’. Respuesta: la fuerza.
  • Nivel intermedio: ejercicios de razonamiento, por ejemplo: ‘Un telescopio con una distancia focal del objetivo de 1 000 mm y un ocular de 25 mm de distancia focal ¿Cuál es el aumento que proporciona este telescopio con dicho ocular? Respuesta: 40.
  • Nivel avanzado: problemas de aplicación como:  Se deja caer en caída libre un objeto de 1kg desde 20 m ¿Cuál es el tiempo aproximado que tarda en llegar al suelo? Respuesta: 3,2 m o “¿Qué tipo de eclipse ocurre cuando la Tierra se interpone entre el sol y la luna? Respuesta: eclipse lunar.

Cada equipo respondía bajo tiempo. Si fallaba, otro podía “robar” la pregunta, pero con riesgo: si erraba, quedaba penalizado por dos turnos. La dinámica convirtió el teatro en una arena de concentración y aprendizaje compartido. Luego de estas tres fases, la competencia se volvió aún más emocionante con rondas relámpago de matemática, astronomía y física.

El equipo de siete estudiantes de la Salle de Conocoto ganó 1er. lugar en el Reto Estelar.

👩‍🚀 La voz de los ganadores: curiosidad, disciplina y descubrimiento

El equipo de La Salle de Conocoto llegó al Reto Estelar movido por una misma fuerza: la curiosidad científica. Algunos querían entender el origen del universo; otros, poner a prueba sus conocimientos en física y matemáticas. “Me motivó la intriga que tenía sobre la astronomía, la astrofísica y el universo, de ahí nace todo lo que somos”, contó Erick López, de 17 años.

La preparación fue intensa. Luis Felipe Alejandro, de 17, ofreció la descripción más completa:

“La preparación fue de forma extracurricular, de lunes a viernes, organizada por el licenciado Jefferson Ninabanda, quien nos distribuyó en grupos, los cuales cubrían los tres aspectos clave del Reto Estelar: física, matemática y astronomía. Las clases se realizaron de dos formas: clases extracurriculares de lunes a viernes, de 14:20 a 15:20, desde el 16 de septiembre hasta el 2 de octubre. La otra modalidad fue virtual los fines de semana. El profesor hacía la reunión para evaluar o aprender algo nuevo…”.

Las dificultades no fueron menores

Los estudiantes coinciden en que los nervios y la presión del público fueron su principal desafío. “Lo más difícil fue mantener la calma ante la presión que genera estar al frente del escenario. El miedo a equivocarse es algo que siempre estuvo presente durante cada fase”, recordó Esteban Morales. A eso se sumaba la velocidad para presionar el botón en las rondas de ‘robo’ de preguntas y la exigencia de responder con precisión bajo límite de tiempo.

El aprendizaje superó la competencia. Cada uno salió con nuevas nociones sobre el sistema solar, los eclipses, las constelaciones, la historia de la astronomía, la formación de cuerpos celestes.
Aaron Tipán: “Aprendí que no debemos responder con apuro y tomarnos tiempo para analizar las preguntas. Ahora sé que el universo tiene 88 constelaciones”.

Más que una competencia, el Reto Estelar se convirtió en una experiencia de descubrimiento colectivo. Una muestra de que la ciencia inspira, incluso sin estar en el aula.

🔭 Enseñar astronomía sin currículo: la estrategia de un docente

“Tomamos el temario oficial del concurso como hoja de ruta, pero más que limitamos a él lo usamos como punto de partida…”, explica Jefferson Ninabanda, director del club de astronomía y astrofísica ‘AstroChullitas’, de La Salle de Conocoto.

Con su experiencia pudo ampliar los temas y resalta que no solo se trataba de aprender para competir sino de despertar una curiosidad genuina por el cosmos. En el proceso también contaron con el apoyo de los profesores de matemática y física: Jhonny Cumbal y Jordy Obando.

“La estrategia principal fue siempre conectar los cálculos y las fórmulas con fenómenos reales del universo, para que los estudiantes no solo resolvieran un problema, sino que entendieran el por qué detrás de él”, agrega Ninabanda.

El profesor identifica tres tipos de talento en su grupo:

  • Algunos eran increíblemente rápidos y precisos resolviendo problemas matemáticos
  • Otros tenían la habilidad para el análisis físico de los fenómenos naturales
  • El tercer grupo destaca por su curiosidad y su capacidad para la investigación.

“La debilidad más evidente, como en cualquier reto de alto nivel, fueron los nervios iniciales. Sin embargo, lo que más me enorgullece es que transformaron esa debilidad en una fortaleza. A medida que avanzaban, pregunta tras pregunta, su confianza crecía, permitiéndoles remontar en el puntaje y demostrar todo su potencial”.

🌠 Jóvenes que miran al cielo y piensan en el futuro

El Reto Estelar encendió nuevas vocaciones. Aunque no existe una carrera de astronomía en Ecuador, los siete ganadores ya proyectan caminos donde la ciencia siga presente. Javier Alvear, de 17 años: “Tomé la decisión de seguir ingeniería mecatrónica, con la cual ampliaré mis conocimientos en mecánica y electrónica y en el futuro crear maquinaria que pueda servir a la NASA y extender el conocimiento del universo”. Alexander Arboleda, de 16, también apostará por una ingeniería sin dejar de ampliar sus conocimientos de astronomía. Esteban Morales se inclina por ingeniería en software o electrónica

Erick López seguirá ingeniería en sistemas, por la relación estrecha con la matemática y la física. Pero considera a la astronomía como un tema apasionante que quiere seguir desarrollando. En tanto, Luis Felipe Alejandro planea estudiar Ingeniería Biomédica: “Fusiona mecánica y medicina, dos mundos que le permiten “dejar volar sus ideas y su ingenio”.

🧭 Lecciones de astronomía para el sistema educativo

El Observatorio Astronómico de Quito (OAQ) confirma la paradoja: la astronomía no está en el currículo nacional, pero sí en el interés de los estudiantes. Las pruebas del concurso se diseñaron a partir de los temas de física y matemáticas del bachillerato. Para suplir la falta de contenidos, el OAQ entregó a los colegios un documento guía con los fundamentos teóricos.

La experiencia dejó clara una brecha: pocas horas de ciencias y escaso acceso a herramientas experimentales. Por eso, el Observatorio impulsa el proyecto Astronomía en el Aula, donde sus científicos visitan colegios, presentan sus investigaciones y permiten a los estudiantes usar telescopios.

El entusiasmo fue alto: 11 colegios participaron, aunque hubo más interesados que no pudieron inscribirse. “Esta alta demanda motiva a escalar el evento en futuras ediciones”, señaló el Observatorio, que planea replicarlo primero a nivel provincial y luego nacional.

Tanto el OAQ como Ninabanda coinciden: Ecuador necesita una agenda nacional de ferias y concursos científicos con apoyo del Ministerio de Educación y las universidades. “Estos espacios son el semillero perfecto para la próxima generación de innovadores”, concluye el docente.

La lección final: cuando el sistema no mira al cielo, los estudiantes aprenden a hacerlo por su cuenta.


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