Las reacciones observadas en el cerebro de niñas o niños sometidos a violencia familiar, especialmente al abuso físico, fueron iguales a las de soldados adultos gravemente traumatizados por experiencias de guerra, según estudios del científico Eamon McCrory. En Ecuador, la mitad de los menores de cinco años ha vivido maltrato.
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Maltrato a niños y a niñas en hogares de Ecuador
Las niñas y niños del estudio aprendían a protegerse, manteniéndose hipervigilantes en un nivel de ansiedad muy elevado y difícil de controlar. A la par, apenas veían un rostro de enfado, secretaban sustancias que anticipan el dolor.
Según datos del Instituto de Estadística y Censos (INEC), a 2025, se calcula que en Ecuador hay más de 3,5 millones de niños y niñas: 1,8 millones y 1,7 millones, respectivamente. El 49,4% de niños y niñas viven en situación de pobreza por necesidades básicas insatisfechas.
Juan (nombre protegido) creció entre agresiones de su madre, que iban desde golpes hasta sumergir su cabeza en tanques con agua. No era el único, lo propio experimentaron sus tres hermanas.
Cuando creció, él se alejó de su familia y experimentó depresión. Sus hermanas, a la par, tuvieron complicaciones como consumo excesivo de alcohol. Ellos vivieron de cerca los efectos de crecer entre violencia.
Ante realidades como la de la familia, oriunda de Tungurahua, hay propuestas para evitar más infancias anuladas. Desde World Vision Ecuador, por ejemplo, le apuntan a la crianza con ternura.
Alternativas para frenar el maltrato infantil
El equipo de la organización promueve talles para que las familias tengan un acompañamiento en la meta de educar sin violencia. Más aún, cuando la agrupación identificó que entre los principales castigos que los niños reciben están golpes, encierro, baños de agua fría, expulsión de casa, privación de comida, insultos y burlas.
Luis, originario de Vinces, en Los Ríos, pudo palpar el cambio en su madre. “En la casa nos asombramos cuando mi mami comenzó a ir a los talleres y aún más cuando comenzó a hablar con nosotros sin gritarnos“.
La mujer cambió los insultos por palabras cariñosas y empezó a estar pendiente de lo que “nos pasa y a compartir tiempo en familia“.
Los niños y niñas de menor edad, entre 5 a 11 años, son quienes reciben más agresiones en sus hogares, según el estudio ‘Situación de la niñez y adolescencia en el Ecuador’.
Infografía: Estado de la Niñez en Ecuador 2025
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Población infantil total
Más de 3.5 millones de niñas y niños viven en Ecuador.
Distribución por género
1.8 millones de niños y 1.7 millones de niñas.
Vacunación
Cobertura: 47.9%
Controles prenatales
Cobertura: 49.6%
Programa CNH
Cobertura: 27.6%
Acceso a juguetes
8 de cada 10 niños acceden a juguetes.
Acceso a libros
4 de cada 10 niños tienen libros en casa.
Maltrato
53.9% libres de maltrato físico.
Lenguaje
Comprensión promedio: 30 palabras.
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El maltrato deja secuelas en los seres humanos
Katherina Lazo, experta en Psicología, explica que hablar de las huellas de la violencia es hablar de múltiples factores de riesgo y de conductas que se presenten en la adultez.
Remarca que de 0 a 8 años se forja la arquitectura cerebral, pues, este órgano está en constante aprendizaje y cada vivencia es un ladrillo de esa estructura.
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De ahí que, si el niño está en constante violencia, puede haber afectaciones en partes del cerebro, por ejemplo, responsables de las funciones ejecutivas, como la regulación emocional, planificación, toma de decisiones y los procesos de aprendizaje.
También se pueden afectar las relaciones interpersonales y aumentan las posibilidades de enfermedades cardiológicas. Además, en la salud mental, como depresión e, incluso, consumo de drogas.
La profesional pone énfasis en el conocimiento de las necesidades para el desarrollo infantil: respeto, amor y límites claros, sin violencia.
¿Cómo se cría con ternura?
La ternura parte de tres principios:
- Descubrir: descubrir cómo las experiencias que has vivido en tu niñez han dejado una huella imborrable en tu vida. Cada persona tiene el poder para rediseñar esta huella y darle la forma que elija.
- Resignificar: encontrar nuevos significados y lecciones aprendidas a partir de situaciones que viviste en el pasado. A veces cuesta trabajo ver algo positivo en las experiencias negativas.
- Trascender: dejar una marca de ternura en la vida de los niños y las niñas de las generaciones emergentes. Cuando trasciendes sobre las experiencias adversas de la niñez, llegas más allá de los límites que estas vivencias pusieron.
De acuerdo con Unicef, la educación respetuosa no significa promover un estilo de crianza permisivo, tampoco renunciar al papel de autoridad; es decir, tiene que ver con respetar la dignidad de la niña, niño y adolescente en todo momento con límites claros.
Las niñas, niños y adolescentes actúan bien cuando se sienten bien, más cuando sus madres, padres y personas cuidadoras:
- Son cariñosos y comprensivos.
- Pasan tiempo con ellos.
- Conocen su vida y comprenden su conducta.
- Construyen acuerdos y normas claras.
- Tienen expectativas de acuerdo con sus capacidades.
- Tienen apertura para la comunicación.
- Reaccionan a sus comportamientos aplicando medidas adecuadas y ofreciendo explicaciones.
- Informe externo: Unicef