La ciencia en Ecuador recibió una bocanada de aire fresco. Tras no ganar medallas en la Olimpiada Internacional de Astronomía y Astrofísica (IOAA), en India, cinco adolescentes ecuatorianos preseleccionados a escala nacional viajaron a Brasil y consiguieron lo imposible: una medalla de plata, tres de bronce y una mención honorífica en la Olimpiada Latinoamericana de Astronomía y Astronáutica (OLAA). Lo hicieron sin el apoyo de autoridades educativas, académicos. Sus entrenadores fueron un astrofísico y dos estudiantes universitarios. Esta es su historia.
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Camino a Brasil: cómo nació la delegación
Todo empezó en la Olimpiada Nacional de Astronomía y Astrofísica, donde cientos de estudiantes midieron sus conocimientos en tres fases. Al final quedaron los cinco mejores del país: Alexa Montenegro, Luis Tigselema, David Chiluisa, Karú Uzcátegui y Gabriela Tandazo.
El anuncio llegó en julio. Para ellos era un sueño imposible. Ninguno había salido antes del país para representar al Ecuador en ciencias. Todos sabían que competirían contra jóvenes con telescopios en sus colegios, entrenadores expertos en ramas específicas y apoyo de sus gobiernos. Ellos se convirtieron en autodidactas, estudiaron en equipo, con sus entrenadores y con la voluntad de no rendirse.

🏅 Los protagonistas: la primera vez que todos ganaron algo
- Alexa Montenegro (16 años, Quito, Colegio María Auxiliadora)
Desde los seis años mostró una curiosidad desbordante por el universo. Su primer contacto con la astronomía fue en un curso del Observatorio Astronómico de Quito, donde quedó fascinada al observar manchas solares. Más tarde, una lesión la sacó del patinaje, pero pese a la depresión que sentía esto la devolvió a las ciencias. En su preparación pasó semanas en vela resolviendo ejercicios. “Al inicio (de la premiación) estaba desanimada porque toda mi delegación ya había ganado medalla y mención y yo seguía sentada… Cuando gané fue una felicidad eterna. Mi primer pensamiento fue la imagen de mi yo de 13 años dándole un abrazo y diciendo lo logramos”. - Luis Tigselema (16 años, Latacunga, Unidad Educativa Jean Piaget)
Con facilidad para los números, se enfrentó a la falta de apoyo en su colegio y en su ciudad. “En mi provincia nadie espera que alguien llegue tan lejos. Cuando vi mi nombre pensé que era un sueño. Lo primero que hice fue pensar en mis padres, en sus lágrimas y sacrificios. Esta medalla es de ellos”. - David Chiluisa (16 años, Guayaquil, Unidad Educativa Bilingüe Boston)
De los dinosaurios pasó a la NASA y luego a la astronomía. Se preparó con libros y videos. Su familia lo apoyó dándole tiempo para estudiar. “Entré a la Olimpiada sin saber casi nada. Me desanimó ver que otros ya tenían observatorios o entrenaban con cohetes. Pero entendí que la ciencia, como la vida, es prueba y error. Cuando escuché mi nombre sentí alivio y orgullo”. - Karú Uzcátegui (15 años, Cuenca, Unidad Educativa Santa Mariana de Jesús)
La más joven del equipo. Identificó a Saturno a los 3 años y decidió ser astrofísica viendo Interestelar. “En la premiación ya había aceptado que no ganaría nada. Cuando dijeron mi nombre, me quedé en shock. Alexa me empujó para que me levantara a recibir la medalla. Entendí que soy capaz de hacer muchas más cosas de las que creo y que mi único límite soy yo misma”.
. - Gabriela Tandazo (18 años, Quito, Unidad Educativa Santo Tomás Apóstol)
Recibió una mención honorífica.
👨🏫 Los mentores de las Olimpiadas de Astronomía
Detrás de este logró hay tres entrenadores: Daniel Villarroel, astrofísico y coordinador de esta iniciativa; Alex Morales, estudiante de séptimo semestre de física en Yachay Tech, y Jerson Chunez, alumno de cuarto semestre de física, también de Yachay.
“Para esta competencia mejoramos el programa de estudio y lo adaptamos a un nivel internacional. Prácticamente entrenamos resolviendo problemas de Europa, Asia y de América Latina y mucho más riguroso y por eso obtuvimos un resultado muchísimo mejor”, explica Morales.
De esta manera, los cinco estudiantes también ganaron confianza y seguridad al ver que podían resolver problemas cada vez más complejos. Una de las áreas débiles es que, en Ecuador, los adolescentes del ciclo básico o bachillerato no reciben cálculo diferencial y eso les pone en desventaja frente a otros países, como China en donde esta materia es parte de sus currículos y de su entrenamiento.
Los tres entrenadores impartían clases de varias materias a través de zoom y deben estudiar con libros y material escrito o visual, que generalmente está en inglés.
⚖️ El contraste regional
Los chicos lo notaron desde el primer día. Las diferentes delegaciones cuentan con observatorios, talleres de cohetería. Llegaron con astrónomos, astrofísicos, cosmólogos, docentes de matemáticas, física, decanos, directores de estas áreas. Alex, quién los acompañó a Brasil, enfatiza que en la mayor parte de Latinoamérica hay un apoyo directo del Ministerio de Educación de cada país. En Ecuador no ocurre esto.
La diferencia más notoria es con Brasil, que lidera el medallero con la mayor cantidad de preseas doradas, plata y bronce. Para entrenar a sus estudiantes hacen un campamento y los mismos colegios facilitan a sus seleccionados para que no vayan a clases y se enfoquen en su entrenamiento durante dos meses. Están dedicados a eso 24/7 sin tener la presión de los deberes y exámenes del colegio. “Es por eso que obtienen mejores resultados. No hemos llegado a este punto y quizás sea esa una de las razones por las cuales todavía no hemos logrado una medalla en el mundial”, reconoce el estudiante de Yachay.
💸 Apoyos y ausencias
El viaje costó sobre los 1 000 dólares por estudiante. Las familias financiaron todo: vuelos, inscripción y permisos. Los padres de uno de los jóvenes ayudaron con los uniformes. Y lo más valioso fue la red de apoyo que formaron entre ellos. Se reunían para explicar lo que cada uno no entendía. Aprendieron que competir no era solo individual: era sostenerse juntos.
Luis cuenta que luego de las Olimpiadas, a los jóvenes de Panamá les invitaron al Palacio de Gobierno para condecorarles, algo que “lastimosamente aquí en nuestro país no pasa”.
David sintió la soledad de estudiar temas avanzados sin guía cercana: “No había un profesor con experiencia. Fue duro equilibrar colegio y entrenamiento, pero mi familia me dio el tiempo que necesitaba”.
🚀 Lo que sueñan ahora
Los cinco adolescentes no quieren que esta historia termine aquí. Ellos ahora apuntan a seguir preparándose para llegar a la Olimpiada Internacional de Astronomía y Astrofísica (IOAA) en Vietnam 2026. La posibilidad de que vayan a un mundial en mejores condiciones es más alta, porque el entrenamiento está funcionando y tienen bastante tiempo para entrenar. Hasta hoy, el Ecuador no cuenta con medallas en un mundial, pero ya suma 11 en otras competencias regionales, desde el 2017.
- Karú quiere salir del país para formarse en astrofísica.
- Alexa planea estudiar física en la Escuela Politécnica Nacional y sueña con llegar a la NASA. Cree que Ecuador necesita mayor apoyo institucional y divulgación científica.
- Luis quiere estudiar física y especializarse en astrofísica. “Sería muy gratificante que a los que traemos medallas del extranjero nos apoyen con becas académicas”.
- David apuntará a la ingeniería aeroespacial o a la astrofísica. También es parte de Earth Prize Fellowship y participó en la Nasa Space App Challenge. Pide más apoyo docente.
Otro reto: Hasta el 31 de octubre están abiertas las inscripciones para la IX Olimpiada Ecuatoriana de Astronomía y Astrofísica 2026. Está dirigida para estudiantes de 12 a 17 años.
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