Angelita, una cría de venado que simboliza la resiliencia tras incendios forestales en Ecuador

Angelita, una cría de venado rescatada de uno de los incendios forestales que asoló los Andes ecuatorianos, se ha vuelto el emblema del Centro de Rescate de Vida Silvestre Hábitat. Este es un espacio natural que funciona como un aula viva para la investigación y la recreación, así como para la recuperación de animales y de saberes sobre la naturaleza.

Más noticias

Este joven ejemplar de venado, también conocido como pudú, fue encontrado solitario y huérfano. Ella cayó en un canal de agua, ya que no logró saltar, cuando aparentemente huía de un incendio forestal.

Las llamas calcinaron en 2023 parte de la Reserva Ecológica El Ángel, situada en la norteña provincia andina de Carchi, fronteriza con Colombia.

El incendio destruyó casi una décima parte de las 16 000 hectáreas de El Ángel, lo que obligó a numerosos animales a desplazarse a otras zonas del páramo andino.

A esa catástrofe ambiental le siguieron en 2024 una serie de incendios forestales en otras partes del país. Los incendios forestales arrasaron con decenas de miles de hectáreas de cobertura vegetal en la sierra andina de Ecuador, impulsados por una fuerte sequía.

Tras ser recogida por los bomberos y voluntarios que participan en las labores de extinción de las llamas de los incendios forestales, Angelita, la bebé venado, fue trasladada a Hábitat. Ahí encontró el espacio para seguir creciendo junto a otros venados y animales rescatados en diferentes circunstancias.

“Tuvimos que implementar una alimentación especial para ella y darle fórmula mediante un biberón durante los primeros tres meses. Fue el momento más complicado”, recordó el creador y responsable de este centro, Cristian Benavides.

Ahora el venado Angelita disfruta de un espacio de lago más de 2 hectáreas de extensión con una sección reservada especialmente para ella y otros ejemplares de su especie.

En el centro, sostenido por donaciones, vive el venado Angelita, tras los incendios forestales

Ubicado en el sur de la ciudad de Tulcán, fronteriza con Colombia, el Centro de Rescate Hábitat funciona gracias al aporte de voluntarios, sobre todo para la alimentación de los animales, que proviene de donaciones de los mercados de la zona.

“Dependemos del apoyo tanto financiero como del voluntariado de la gente”, señaló Benavides. Él lleva dos años al frente de este proyecto enfocado en la naturaleza y el rescate de animales, “para que puedan ser más visibles y educar a las personas que nos visitan”.

“No es un espacio público, es un espacio privado que lo hemos conservado entre amigos, para estos animalitos, para devolverles la vida y protegerlos”, apuntó Benavides. Recordó que “son muchos los gastos a solventar como veterinarios especialistas”.

Turismo rodeado de naturaleza andina y a salvo de los incendios forestales

No obstante, el centro tiene una residencia que se alquila como hospedaje turístico. Es una forma de financiar su funcionamiento. Los huéspedes pueden hacer caminatas por el área, que ofrece unas majestuosas vistas de laderas y cumbres de la escarpada orografía de los Andes.

“Nuestro sueño es que todo sea sustentable algún día, con energías alternativas como solar y eólica y algunos huertos orgánicos que nos permitan nutrir a los animalitos con lo propio que la tierra pueda dar”, manifestó Benavides, que también cuenta con la colaboración para sembrar y reforestar el área con especies nativas.

“Por ahora estamos en camino porque cada día nos encontramos con una sorpresa, pero sobre todo con la amistad, reciprocidad y la alegría que nos dan nuestros animalitos que, muchos de ellos, sin hablar, nos transmiten muchas cosas positivas”, indicó.

Conexión con animales en el centro de Angelita, el venado que se salvó de los incendios forestales

María Gabriela Caizo, una de las visitantes al Centro de Rescate Hábitat, señaló que “es un trabajo muy complicado y concienciar sobre la importancia de la naturaleza”. “Estar aquí es muy lindo, porque es ver la naturaleza desde otro punto. Es poder darnos cuenta de que al final no estamos tan lejanos y no somos tan diferentes a los animales”.

Mientras, Juan Reyes, que llegó desde la céntrica ciudad andina de Ambato, destacó la manera en que espacios como este muestran la necesidad de conservar el agua.

“En unos años se va a volver un elemento muy vital y de escasez extrema. Tenemos que conservarlo sobre todas las cosas, porque es el elemento que nos trae la vida y todo lo que tenemos y nos rodea”, enfatizó.

El proyecto despierta el interés de expertos, quienes llegan al lugar para recopilar información de su flora y fauna. Así ya lo hicieron investigadores de la Universidad Nacional de Agricultura de Honduras, a través de cámaras trampa. Ellos también contribuyeron a implementar biodigestores, producción de energía alternativa y alimentación saludable.