42 segundos en el Madison: el nocaut más rápido y la pelea más larga del ‘Diamante’ Espinoza

La reacción de Alexander ‘Diamante’ Espinoza tras haber sido derrotado en 42 segundos en el Madison Square Garden de Nueva York fue inversamente proporcional a la que tuvo cuando supo que pelearía allí. Del júbilo de la noticia al imperceptible conteo de 10. Aquel combate ante Emiliano Vargas dejó al ecuatoriano con el título del pugilista que menos tiempo ha durado en la Meca del boxeo y, pese a haber contemplado el retiro, sabe que hay un regreso.

Cuando Espinoza se fue a la lona en el alba de su evento y las piernas no lograron responder para volver del nocaut, este creyó que su carrera ya no daba para más. “El boxeo se acabó para mí“, pensó por un momento, grogui, y eso fue lo último antes de volver a tomar a consciencia en un hospital.

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Los recuerdos tras el golpe que lo tumbó se tornaron fugaces. Flashes de su esquina, las palabras de su tío y entrenador Beber Espinoza -gloria del boxeo ecuatoriano-, la visión borrosa y una laguna. El ojo izquierdo, que aún no sana, es testigo y muestra de lo ocurrido. El noqueo no solo fue el sustantivo para señalar que quedó fuera de combate, estuvo ido.

Ya en la casa de salud y con atención sobre sí, la idea que había tenido antes de desconectarse volvió. El retiro era una posibilidad. Los recuerdos también volvieron, la noche del 27 de julio del 25 fue en la que pasó todo y hubo algo que falló. Días después de la pelea, comentaría a EL COMERCIO que un error puntual fue lo que le sacó de la contienda.

El fallo de Alexander ‘Diamante’ Espinoza en Nueva York

Mi error fue que, técnicamente mientras boxeaba, quise hacer una finta con mi mano. Intenté tirarla suave y sorprender con mi mano derecha, pero creo él vio eso mucho antes. Mi golpe era ese, fintear, golpear y sorprender de derecha“, manifestó desde el gimnasio de su tío, donde se inició en el deporte.

Después de ser conectado, Espinoza se mantuvo en pie por lo menos un segundo frente a Vargas antes de desplomarse. Las piernas le temblaron y cayó. Buscó reincorporarse, pero en el intento se desplomó de nuevo y el árbitro paró la pelea en favor de su rival mexicano.

Caí, traté de levantarme, pero mi cuerpo se iba para un costado y vi que era imposible lograrlo. Traté de que la pelea no se acabe en ese round, sino seguir remontado… no se pudo hacer nada y para mí fue tristeza“, complementó.

Ese lugar en el que recuerda las horas más deshoras de su carrera, sin embargo, lo trae de vuelta a la semilla y hacia lo que ha sido su trayecto. Si bien los 42 segundos en el Madison son un punto de inflexión, este no le quita mérito a lo que ha logrado y ha contado con pilares fundamentales para mantener la confianza en ello.

Espinoza no se quita mérito y recupera su seguridad

Desde que era un niño, la influencia familiar fue lo que lo encaminó a ser pugilista y es lo único en lo que ha pensado hasta ahora. La sangre jala. Es oriundo de Ibarra, pero ya en Quito caminaba desde el sector de Carapungo hasta el gimnasio de Beber, ubicado desde hace 13 años en El Batán, sobre la avenida 6 de Diciembre y la calle José Correa y, previamente, en vías aledañas de la zona.

Al llegar de vuelta, ahora con un récord de 20 victorias, cuatro derrotas, un empate, incluida la última en Estados Unidos, lo hace como cuando empezaba. Tras cruzar la puerta del recinto de Beber, este se dirige ante él: “Tío, la bendición”, le menciona a modo de solicitud antes de que su pariente realice la señal de la cruz sobre él.

Que es un buen muchacho, dice Beber Espinoza cuando se le consulta. Sabe escuchar sus consejos, es obediente y tiene disciplina dentro de la preparación. A su vez, también señala que Katherine Altamirano, pareja de su sobrino, ha sido fundamental y un pilar y apoyo para que este desarrolle su carrera boxística.

Cuando se enteró que iba a tener su combate en Nueva York, el ‘Diamante‘ no se creció y se mantuvo con los suyos, esos que también estuvieron junto a él en la derrota. “No me subí mucho a las nubes. Para mí nunca estuvo el momento de quien dice ‘voy a pelear al Madison‘ y la fama. Me centré en tratar de ganar y hacerme conocer a nivel Mundial”; relata.

Una vez que ese campanazo final lo sacó a los 42 segundos y quiso colgar los guantes antes de que se enfriaran, su gente fue quien lo rescató de abajo. La vuelta a la confianza para él, reside en aceptar lo que pasó y que aquellas son circunstancias del boxeo, excepcionales en su caso, pero circunstancias al fin. Como dijo el rumor de voces que escuchó o creyó escuchar cuando lo sacaban de la zona principal del coliseo: “Esto es así”.

El regreso de Alexander Espinoza: un diamante más pulido

A raíz de lo sucedido en su pelea con Vargas, Espinoza señala que la motivación para continuar y no retirarse no solo llegó desde su entorno, sino desde el público. De igual forma, relata que desde el Consejo Mundial de Boxeo se le aconsejó continuar.

Tales palabras, para Espinoza, no solo calaron, sino que lo invitaron a reflexionar de cara al futuro. Él siente que ha cumplido sus expectativas, que es un buen boxeador, uno de los mejores exponentes del país, y que, así como les pasó a otros, hoy le pasó a él. No se arrepiente.

Las críticas no las tiene en cuenta. No porque le lleguen y no les preste atención o porque no le afecten, incidan o molesten; al contrario, es consciente de que aquello le puede afectar y, por tanto, se mantiene al margen de las redes sociales e intenta no mostrarse en público para no exponerse a algo que lo pueda herir más allá de los puños.

En parte, han sido injustos conmigo porque no sabe cómo yo sufrí. No saben temas de bajar de peso, cuando tú no tienes dinero, caminar al gimnasio desde Carpungo, por ejemplo, venir a pie. Ellos no saben de eso. Ellos no se han subido a un ring a coger golpe y no saben cómo es. Para lograr estar allá (Madison Square Garden) he peleado con grandes boxeadores, he peleado con grandes exponentes y no cualquiera llega. Para mí fue difícil, fue duro completar las peleas ganadas para estar allá”, agrega con voz firme y expectativas a futuro.

Tras la última derrota, el ‘Diamante’ y sus ímpetus de continuar proyectan su siguiente pelea para el 2026, donde volverá a Estados Unidos. Sabe que cayó y que no pudo dejar en alto al boxeo ecuatoriano, sabe que decepcionó, pero quiere revancha. Desde su propia voz: “Hay Alexander Espinoza para largo, se va a levantar y va a representar lo mejor posible en una gran ligar“.